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Moros

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Spanish Transcription 

/65/ Constumbres de moros

La gente de esta tierra nunca tuvieron rey ni sus antepasados dicen haberlo tenido. En cada pueblo había tres o quatro principales conforme era el pueblo y los que obedecían a éstos eran sus esclavos que tenían obligación de les obedecer porque no les servían dentro de sus casas sino de cuando el principal fuese a la guerra, yr con sus armas y llevaban la comida de sus casas; y si yban por la mar habían de yr bogando, éstos tenían otras obligaciones que después se declararán. Y sólo el principal y los yndios libres yban sin bogar en el cuerpo del navío. Y también si algún esclavo yba allí que fuese muy valiente le hacía el principal sentar con los yndios libres y esto tenían por muy gran honra. Sus guerras no son en campaña sino de emboscadas y albazos y traiçiones. Tenían por armas para defensa de sus cuerpos una manera de coseletes de cuero de búfano que les cubría el pecho y estómago y no les llegaba al ombligo y por detrás el propio largor; y esta arma tráenla tan corta por andar más ligeros y encubrirse mejor con sus paveses que les llega hasta el pecho y de obra de dos palmos y medio de ancho. Suelen traer algunos sayos que les llega hasta la rodilla sin mangas con muncho estofo de algodón y muy basteados. Suelen traer unos tejidos de caña y cordeles de poco más de un palmo de altor cíñenselo al cuerpo que les da una vuelta. Las armas que traían eran paveses como he dicho y los que los traían traían también lanças arrojadizas, los hierros de más de un palmo y de tres o quatro dedos de ancho. Traen algunos en los propios paveses, encajado un cuchillo grande de más de tres palmos de largo y de tres o quatro dedos de ancho, son retractos. Traen esta arma para en haciendo el golpe con la lança echar mano de este cuchillo y pelear con él las cuchilladas alargándose con su pavés; y si llegan a los braços traen sus puñales en la cinta de palmo y medio de largo y de quatro dedoss de ancho. Hay también entre estos moros algunos flecheros aunque pocos que éstos no traen otra arma ofensiva sino su arco de palma montesina negro con cuerdas de cáscara de árbol, no traen más de cinco o seis flechas en la mano porque no usan carcaj y su puñal en la cinta. Tienen estos yndios algunos versos que compraban de los burneyes y algunos que ellos hacían en la tierra con metal que les traían los chinos

/65v/ y éstos les llevaban en los navíos quando yban por la mar. Y quando los habían de disparar no sabían hacer puntería con ellos sino poníanlos en la proa y pegábanles fuego. Si traían alguna cabeza entraban en el pueblo con gran regocijo y hacían borrachera dos y tres días. Tienen obligación todos los esclavos de los principales que se llaman alipe namanaho quiere decir propiamente esclavo que vive de por sí, éstos tienen munchas obligaciones y aquí tienen ésta: que han de acudir cada esclavo con un tibor de quilan que es hecha de cañas dulces, es bebida que ellos usan della y también acudían con tantas gantas de arroz limpio. Hay otros esclavos que llaman tagalos a unos, llaman namamahi otros, aguiguilitl namanahi quiere decir yndio que tiene casa de por sí; y aguiguilite yndio que está y vive en casa del amo y le sirve de día y de noche y lo sustenta. Este esclavo lo puede vender el amo porque estos esclavos que están en casa de sus amos ninguno es casado sino solteros y solteras; y si es varón en queriéndose casar no se lo quitaba el principal y éste tal en casándose se llama namanahe que vive ya de por sí. Y las esclavas que estaban en casa de los prinçipales por maravilla les daban licençia para que se casasen y a los hombres no se la estorbaban a ninguno. Tienen obligación los esclavos que viven de por sí a es quipar el navío a su amo quando va fuera y llevar ellos su comida, y quando hace el principal borrachera de obligación como quando se casa o quando le ha sucedio una muerte o si se ha anegado o si ha estado preso o si ha estado enfermo, todas estas cosas hacen grandes borracheras y [a] esto ha de acudir el esclavo que vive de por sí con un tibor de quilan o vino y tanto arroz y asistir a las borracheras dichas. Y si el principal no tiene casa, estos esclavos se la hacen a su costa solo les hace el amo al cortar los argues una borrachera y otra quando los levantan; y a esto se juntan todos los yndios del pueblo y si a levantarlos cae a algún yndio de arriba lo tenían por agüero y no hacían la casa. Y otra borrachera hacía quando cubrían la casa y al hacerla acudían todos los esclavos quel principal tenía y vivían de por sí y ellos le cortan 

 

/66/ la madera y lo necesario para la obra de la casa y por esto no les da más que la comida. Daban estos esclavos que vivían de por sí cada año a su amo de tributo cien gantas de arroz en cáscara que cada ganta tenía más de un quartillo de almud; y de todas las semillas que sembraban acudían a su amo con un poco de cada cosa y si hacían quilan acudían con un tibor; y si iban a caza de venados habían de dar una pierna al prinçipal, y si su amo era de los que guardaban la secta de Mahoma y llegaban a el venado antes que los perros lo hubiesen muerto le degollaban primero que le diesen lançada para que comiese su amo de él porque lo mandaban así los sacerdotes que mostraban la secta de Mahoma que no comiesen carne si no fuese degollada primero. Y quando moría alguno de estos esclavos tenían estas obligaciones dichas: si tenían hijos le tomaba uno el prinçipal para servirse de él en su casa y éstos son los aguiguilitl que están dentro de la casa del prinçipal. Y si se casa un yndio libre con una yndia esclava [o] un esclavo con una yndia libre y han hijos los parten en esta manera: el primero es libre y el que sucede es esclavo y por esta orden los parten tantos a la madre como al padre; y de los que son esclavos no puede tomar el prinçipal más de uno para su casa y esto lo propio es que sea el padre y la madre esclavos. Y si tienen munchos hijos quando muncho toma dos para el servicio de su casa y si toma más lo tienen por agravio y tiranía y en saliendo que salen una vez en casa del principal para casarse no vuelven a servirle más sino a las obligaciones que tiene los namamahe sino es que el principal les hace fuerça. Y esto tiénenlo por gran agravio y tiranía haberles dado ya licencia para que salgan de su casa y hacerles volver a ella. Y estos esclavos heredaron de sus antepasados con estas constumbres: hacían también a un yndio esclavo aunque fuese libre como le hallasen en algun hurto por pequeño que fuese y si era pobre que no tuviese en que echarle pena de dinero si tenía el tal yndio parientes ricos y pagaban por él quedaba por esclavo de sus parientes y esto hacíanlo sus parientes por no verle esclavo en poder de otros. También si uno hallaba a otro con su mujer y no lo mataba y no tenía hacienda en que penarle le hacían esclavo, si un yndio pobre pedía alguna cosa emprestada 

/66v/ y quedaba de sela pagar dentro de tanto tiempo y aquello había de ser con logro como iba pasando el tiempo así iba creciendo el logro y esto de logro se usa hasta ahora quando emprestan algunos dineros. Digo que con un tostón que diesen dentro del tiempo que quedaban había devolver dos y si se pasaba otro tanto tiempo sin pagarlo eran quatro y de esta manera iba creciendo hasta que lo venían a hacer esclavo y de estos esclavos hay munchos. Y por las deudas de los padres tomaban los hijos y los hacían esclavos y quando quedaba algún huérfano que no tuviese quién volviese por él le achacaban los prinçipales que su abuelo le debía alguna cosa y por esto le hacían esclavo, aunque no lo debiese. Y también si no tenía padre ni madre ni tío, hermano de su padre, qualquier otro pariente que fuese que sustentándole se servía de él como si fuese su esclavo que lo hubiera comprado. Quando le viene la primera vez a una mujer su constumbre, la cercan de mantas alrededor y tapan las ventanas de suerte que esté donde ella está muy oscuro y le vendan los ojos y no ha de hablar nadie con ella en aquel tiempo si no es la yndia que hace las cirimonias. Si es libre está así quatro días y si es principal veinte días y un mes y no come cada vez sino dos huevos e quatro bocados de morisqueta a la mañana y otros tantos a la noche; y esto es aquellos quatro días. Y aunque le hablen quien quiera que sea no ha de res- ponder porque dicen que si entonces hablan han de salir muy parlonas. El vendarles los ojos es porque no vea alguna cosa deshonesta que dicen que si la ven que han de ser malas mujeres de su cuerpo y que si les da el viento que han de andar como tontas de la cabeça y por esto se cercan tanto con las mantas. Y cada mañana antes que dios amanezca las coge un yndio y las lleva en hombros vendados los ojos a el río y la meten ocho veces en el agua y luego la asienta en un asiento que tienen hecho en el río alto del agua que está muy cercado con munchas banderitas de papel y de manta; y allí le quitan la venda y se tapa ella con sus propias manos hasta que se la vuelven a poner en los ojos e la cargan en los hombros y la vuelven a su casa y las untan con aceites que ellos tienen con almizque o con algalia u con otros olores que ellos tienen. Quando las mujeres están preñadas no se quitan los maridos el

/67/ cabello porque dicen que han de nacer sus hijos calvos y sin cabellos. Y las preñadas que son primerizas tienen por aluçión en saliendo a qualquier casa si no les dan en llegando un poco de sal o un buyo pero la sal no les ha de faltar para comer allí y dicen que si no la comen les han de dar cámaras. Quando paran tienen por aluçión el comer dos plantanos que estén pegados uno con otro u otra qualquier comida como estén dos en una que dicen que han de parir dos criaturas de un vientre y el parir dos de un vientre lo tienen por grande afrenta. Tienen también por aluçión el comer de dos arriba en un plato porque no paran munchos hijos de un vientre y en pariendo que paren tienen hecho un cerco de mantas y allí las tienen quatro días y al cabo de los quatro días hacen calentar agua y se bañan y bañan a su hijo, éstas son las yndias principales que la gente vulgar luego en pariendo se bañan con agua caliente y a su hijo también. Crían estos yndios a sus hijos con muncho regalo para lo que ellos tienen y no los castigan en ninguna manera poco ni muncho y así quando son grandes no tienen ningún respecto a sus padres antes si les enojan toman un palo y les dan con él a los padres. Y si el padre es esclavo y el hijo lo rescata se sirve de él como de su propio esclavo. Quando hacen la más solemne fiesta a su dios es quando quiere saber alguna mujer de su marido o de su padre u otra qualquier persona que está ausente, ponen su altar pequeño con su manera de manteles colorados u de otra color; y en el altar ponen un ramo de albahaca en un jarro con agua o taza y en una salsereta una poca de sal molida y junta de suerte que esté llana y en una hoja de buyo un buyo mascado. Y ponen su tiesto con su braça donde echan perfume y a cada lado del altar se pone una persona pariente del por quien quieren preguntar que anda fuera y el maestro de las ceremonias se sienta cruzados los pies, quitada la toquilla y pone las manos y adora al altar y en esto hay gran çilencio en la casa porque hay muncha gente. Y abajo de la casa tienen puesta centinela para que no haya perros ni gatos debajo que den ruido; y dice ciertas palabras el maestro de las ceremonias a una escudilla que tiene con agua y toma luego con unas hojas de palma blanca y los rocía a todos y dice que aquella agua quita los pecados y luego se vuelve al altar y está un rato y le da un temblor en el 

/67v/ cuerpo y en quitándosele dice que miren lo que está puesto en el altar y acuden los que están puestos a los lados y míranlo y si el albahaca está lacia y las ramas se caen hacia la banda de los que están a los lados, y miran la salserita que tiene la sal y si está la sal hendida y las hendiduras van para los lados donde están los parientes por quien se procura están a los lados dicen que está muerto; y por el consiguiente el buyo mascado ha de tener hechas rayas como la sal y alcansalo de la hoja en que está puesto y míranlo y si queda la hoja mojada es mala señal que dicen que significa que ha de haber llanto. Y si aquellas rayas de la sal y del bayo y ramas de albahaca se caen a diferente parte que a donde están los dos yndios puestos miran hacia qué casa van derechas y luego el dueño de aquella casa le promete al dios de hacer una borrachera en su nombre porque es aquella señal de que está su dios enojado del dueño de aquella casa. Y si el albahaca no se enlacia ni la sal se hiende ni el buyo hace aquellas rayas, lo tienen por buena señal y en acabando de mirar lo que está puesto en el altar comienzan a hacer su borrachera. Quando había algún cometa decían que significaba que se había de despoblar un pueblo grande o que había de morir algún principal. Quando en la Luna veían algún cerco decían que significaba muerte de algún principal. Quando se eclipsaba la Luna si estaba algún yndio para ir a alguna parte fuera del pueblo aunque le ymportase muncho dejaba de ir, por más de un mes, y munchas veces dejaba la yda del todo. Quando iban navegando si les hacía mal tiempo se desnudaban todos uno a uno y se miraban si tenían algun lunar delante y si lo tenía le echaban en el plan del navío y por el consiguiente se holgaban si lo tenían en las espaldas. Tenían también por agüero si uno tenía en la frente algún remolino y éste también le hacían meter debajo del navío hasta que tuviesen buen viento. También tenían por agüero el poner la boca de la olla hacia la proa porque decían que había de venir el viento derecho a la boca de la olla; así mismo quando van navegando tienen por constumbre llamar el viento por la popa y si alguno le llama por la proa le riñen y echan de allí creyendo que por a donde llamaren el viento por allí ha de venir. También usan la gente serrana de la laguna en algunas partes traer entre el cuero y la carne cercado de pelotillas de brea virgen del tamaño

/68/ de garbanzos gruesos y esto hácenlo quando son ya para conocer mujer; tráenlas debajo del capullo y entre cuero y carne del miembro. Si algún pueblo o porque ha sido robado o por hambre o por pestilençia va cabizbajo todos dan tras de él aun los amigos hasta consumirlo. Si algún navío se anega o da a la costa todos acuden a robarlo aunque sean de su mismo pueblo; y si es gente extranjera aunque sean aliados que vengan allí a tratar les roban y cautivan a todos en especial si es toda la gente extranjera. Así mismo el esclavo namanahae que es el que vive de por sí si su amo lo vendía no le daban por él más de dos taes de oro y si él se rescataba daba por la libertad de su cuerpo al principal ocho y diez taes de oro y uno o dos esclavos en lugar de su cuerpo y el que compraba este esclavo le compraba con las obligaciones que atrás se declararon. En algunas partes daban en lugar de tributo a sus amos tantas braças de sementera y ésta la labraban y cultivaban ellos a su costa

Luis Barandica Martínez. El Códice Boxer. Edición moderna de un manuscrito del siglo XVI. 2019. 

English Translation

 [65r] The Customs of the Moros

The people of this land never had a king and neither did their ancestors. In each town there are three or four chiefs, depending on its size. And those who obey them are their slaves and are forced to serve them. They do not serve them in their houses, but occasionally when the chief goes to war they have to carry his weapons and bring him food from their houses. And if they go by sea, they have to go as oarsmen. They have other obligations, mentioned below. Only the chief and free Indians travel without rowing in the body of the ship. And also if a slave on board has proven his valor, the chief seats him with the free Indians, and this is considered a great honor. Their wars are not fought in campaigns but rather in ambushes, dawn attacks and treacheries. For defensive body armor they wear a sort of cuirass made from buffalo hide which covers their chest and stomach but stops short of their navel, and has the same length in back. They wear their armor short like this so they can move swiftly and better protect themselves with their pavises, which reach their chests and measure about two and a half spans in width. Their usual clothing is a sleeveless knee-length tunic, amply padded with cotton and heavily stitched. They also wear a bamboo and string weaving a little more than a span6 high, which they wrap around themselves with one turn. The weapons they use are pavises, as I have already mentioned, and those who carry them also wield spears one span long and three or four fingers wide with iron tips. Some of them carry a large knife more than three spans long and between three and four fingers wide with a twisted blade sheathed in the pavise itself. They carry this weapon so that after striking with their lances they can grab this knife and fight with it, using their shields to protect themselves from knife slashes. And if they engage in hand-to-hand combat, they carry their daggers at the waist; these are a palm and a half long and four fingers wide. There are also archers among these Indians, though few in number, who wield no other offensive weapon than a black bow made of wild palm with string made from tree bark. They do not have quivers, but rather carry just five or six arrows in their hands and daggers at their waists. These Indians have ver- sos that they purchased from the Bruneians; others they manufacture in their own land from metal brought to them by the Chinese, 

[65v] and these they carry on their ships when going to sea. And when they fire them they do not know how to aim them but simply place them in the prow and discharge them. If they bring back a head, they enter the town with great rejoicing and hold a two- or three-day revel. All the slaves of the chiefs have duties. These slaves are called olipon namamahe, meaning a slave who lives on his own. These have many duties. For example, each one has to bring a large earthen jar of quilang, which is made from sugar-cane—it is a common drink among them. They also bring so many gantang of white rice. There are other slaves they call tagalos; some of these are called namamahe and others gigilid namamahe, which means an Indian who has a house of his own, and gigilid, an Indian who stays and lives in the house of his master, serving him day and night; this kind of slave also feeds his master. The master can sell him because none of these slaves who live in their masters’ houses are married—they are all single men or women. And if a male slave wants to marry, his master does not prevent this, and such a slave is called namamahe when he gets married; he now lives independently. And as strange as it may sound, slaves who once lived in their masters’ houses are allowed to marry; not one of the male slaves is prevented from doing so. Slaves who live independently must equip their master’s ship when he goes out to sea and take him his food. And when the chief holds an obligatory revel, such as when he marries, or someone close to him dies, or if his boat has foundered, or if he has been a prisoner, or if he has been sick—all of these things require great revels—, the slave who lives by himself must bring a large earthen jar of quilang, or wine, and so much rice and wait on him at the said revels. And if the master does not have a house, these slaves construct one for him at their own expense. The only thing the master does for them in recompense is hold a revel when the posts are cut and another one when they are raised. And all the Indians of the town come to these. And if some Indian should fall from a height as they do this, they consider it a bad omen and they will not build the house. They hold another revel when putting a roof on a house, at which all the slaves belonging to the master are present, and they drink at their own expense. And they 

[66r] cut the wood for him and do everything else needed for the building of the house, and in exchange they are given nothing more than food. Each year these slaves who live independently give their masters an annual tribute of 100 gantang of unhusked rice; a gantang is equivalent to more than a quarter of an almud. And they have to take their master a little of everything they plant. And if they make quilang they give him a large earthen jar of it; if they go deer hunting, they give their master a leg. And if their master follows the law of Muhammad, and they find the deer before the dogs kill it, they slit its throat first before stabbing it with a spear so their master can eat it, because this is what the Muhammadan priests have ordered—not to eat meat unless its throat was slit first. And when one of these slaves dies, the following are their obligations: if he has children, the chief takes one of them to serve him at his house, and these are the gigilid who live in the house of the chief. And if a free Indian marries a slave woman, or if a slave marries a free woman, and they have children, the children are divided in the following manner: the first born is free and the next one is enslaved, and this order is kept in splitting them up on the side of the mother as well as of the father. And of the enslaved children, the master cannot take more than one into his house, and the same restriction holds if both the father and the mother are slaves. And if they have numerous children, at the most two are taken for service in the house of the master; and if he takes more, they consider it an offense and an act of tyranny. And after they move out of the house for good to get married after having served in the master’s house, they never serve him again, except to fulfill the duties of the namamahe. That is, unless the master forces them to do so; they consider it an offense and a tyrannical act if he forces them to return to his house after they have been given permission to leave. And these slaves have inherited these customs from their ancestors. An Indian is also made a slave, though he was born free, if he is caught stealing, no matter how minor the theft. And if he is poor and has no money to pay the fine, if this Indian has rich relatives to pay for him, he becomes the slave of these relatives. And his relatives will do this so as not to see him become enslaved by others. Likewise, if one man discovers another man with his wife and does not kill him, and if the first lacks the means to pay the fine, he is made a slave. If a poor Indian borrows money 

[66v] and it was agreed that he will repay it within a certain time, it is to be paid with interest after a certain period of time, and thus interest accrues. This practice of interest is still in use today when money is borrowed. For example, if a toston is loaned, within a given time two have to be paid back; and after another period without payment four have to be returned. And in this way debt continues to increase until the debtor becomes a slave. There are many such slaves. And because of the debts of the parents, children are taken and made slaves. And when some- one becomes an orphan who has no one to come to his defense, the chiefs enslave him on the pretext that his grandfather owed them something even though he did not. And likewise if he has no father or mother or uncle on his father’s side, or other relative to support him, the chief uses him as if he were a purchased slave. When a woman has her first period, she is wrapped in cloths and the windows are covered so the place she is in will be very dark. And she is blindfolded and no one can speak with her during that time except for the Indian woman who performs the ceremonies. If she is a free woman, she remains in these circumstances for four days, and if she is from a leading family, a month and twenty days, eating nothing at each meal but two eggs or four mouthfuls of morisqueta in the morning and the same amount at night; and this is for the four days. And even if someone talks to her, she must not answer, because they say that if she does, she will become very talkative. She is blindfolded so that she will not see anything indecent, which they say if she sees she will become a bad woman. And if the wind blows on her they think she will become silly in the head, and this is why she is wrapped so well in cloths. Each morning before God makes the sun come up, an Indian picks her up and carries her blindfolded on his shoulder to the river where she is immersed eight times. She is then seated on a chair that has been built on the river above the water which is well draped with numerous paper and cloth buntings. And there they remove the blindfold, and she covers her eyes with her own hands until she is blindfolded again. They then carry her on their shoulders and return her to her house and daub her with ointments, musk or civet and others of their scents. While women are pregnant, their husbands do not cut

[67r] their hair, because they say their children would be born bald and hairless. Women on their first pregnancy are superstitious about going up into any house if they are not given a little salt or betel as they go in; but there is no dearth of salt to eat once they arrive, and they say that if they do not eat it they will have diarrhea during labor. They consider it a bad omen to eat two bananas joined together or any other food that is two in one because they say they will give birth to two children from the same womb, a thing they consider most demeaning. They also think it is a bad omen for two or more people to eat from the same plate lest many children be delivered from a single womb. When giving birth they fashion an enclosure of cloths where they esconce themselves for four days. And when the four days are over they heat water and bathe themselves and their child. This is what the Indian women from the leading families do. As for the commoners, after giving birth they take a bath in warm water, and bathe their child as well. These Indians pamper their children with comfort, relatively speaking, and do not punish them in any way, much or little, and thus when the children are grown they have no respect for their parents. On the contrary, if their parents anger them, they beat them with a stick. And if the father is a slave and the son ransoms him, he uses him as if he were his own slave. They hold their most solemn feast in honor of their god when they want to know something about their wife or husband, father or some other person who is absent. They decorate a small altar with red cloths after their fashion, or those of some other color, and on the altar they place a sprig of basil in a jar, or cup, of water, a little ground salt in a saucer, packed down till it is level, and a chewed betel quid on a betel leaf. And they also place there a large earthen jar of perfume, complete with a rope. On each side of the altar they place a relative of the person who is absent, after whom they want to inquire. The master of ceremonies sits down with his feet crossed, his headgear removed, and places his hands on the altar and worships. At this point there is perfect silence in the house among the many people present. And under the house a watchman has been placed so no cats or dogs will make any noise from below. And the master of ceremonies says certain words into a bowl filled with water which he then sprinkles on everyone present with a white palm. And it is said that the water removes sins. He then turns to face the altar where he pauses for a moment. And then his body 

[67v] begins to shake. And when it stops he tells them to look at the things that were placed on the altar. And those situated on either side come over to look. If the basil is withered and the branches are leaning towards the people standing by the sides of the altar, and when they look at the saucer, if the salt has cracks that point towards the sides where the relatives about whom the inquiry is being made are standing, those at the side say that the person is dead. And the chewed betel nut will also have lines in it like the salt, and they reach for the leaf on which it is placed and look at it; and if the leaf is wet, it is a bad omen and they say that this means there will be weeping. And if the cracks in the salt and the betel and the sprigs of basil point to a different place other than that where the two Indians are standing, they look to see which house they are pointing towards. The owner of that house then promises the god that he will hold a revel in his name, because it is a sign that their god is angry at the owner of that house. If the basil is not wilted, and if the salt has no cracks, and if the betel has no lines, they consider it a good omen, and when they are finished looking at it, it is placed on the altar66 and they being their revel. They say that the arrival of a comet means that a large town will become depopulated, or it signals the death of a chief. When a ring appears around the moon they believe this indicates the death of a chief. When a lunar eclipse occurs as an Indian is about to leave his village for another destination, no matter how important the journey may be to him, he will postpone it for more than a month, and oftentimes he will not go at all. If there is bad weather while at sea, everybody strips naked one by one and they look at each other to see if anyone has a mole on the front of his body; if so, they lay him on the bottom of the boat. But to the contrary, if he has one on his back they rest easy. They also consider it an omen if anyone has a whorl on his forehead, and if anyone does, they also place him below decks until good winds prevail. They also con- sider it an omen to place the mouth of a jar towards the prow because they say the wind will come straight at the mouth of the jar. Likewise when sailing it is their custom to call for the wind from the stern; and if somebody calls for it from the bow, they reprimand him and remove him from there in the belief that the wind comes from the direction from whence it is called. It is customary for people from certain places in the highlands of the lake to wear between the skin and the flesh a bundle of pellets of virgin tar the 

[68r] size of thick chickpeas, and they do this when they are about to sleep with a woman; they wear them underneath the foreskin and between the skin and flesh of their members. If a town is crestfallen, either because it has been plundered or because of famine or because of pestilence, everyone goes after it, even friends, until it is consumed.

If a ship sinks or wrecks on a coast, everybody goes and plunders it, even though it is from their own town. And if they are foreigners, even if they are allies come to trade with them, are robbed and all are taken prisoner, especially if they are foreigners. Furthermore, a slave called a namanahe, which are those who live in their own houses, if sold by his master, would fetch no more than two taels of gold. And if he ransoms himself, he gives the chief eighteen taels of gold for his freedom, plus one or two slaves to take his place. And when this kind of slave is purchased, he comes with the same duties stated earlier. In some places they give their masters so many fathoms of land in lieu of tribute, and this they till and cultivate at their own expense.

George Bryan Souza and Jeffrey Scott. The Boxer Codex: Transcription and Translation. 2016.

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