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China

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Spanish Transcription 

/213/ Relación delas cosas dela China que propiamente se llama Taybin

La tierra que comundmente llamamos China la llamó Marco Polo veneçiano el Reino del Catay, quiça que en lengua tartaresca se debía de llamar así entonçes porque quando él vino a ella la señoreaban los tártaros que fue cerca del año de 1312. Llaman los naturales destas islas a la China sangley. Y los mismos mercaderes chinos la llaman Tunsua, pero su propio nombre de ahora es Taybin el qual nombre le puso el rey Hombu que echó los tártaros de la China; como antes en diferentes tiempos hubiese tenido otros nombres que son: Hanton, Tunzon Guan, Tong gu, Cantay. En las cosas que aquí trataremos deste reino será parte dellas vistas de nuestros ojos, partes sacadas de sus mismos libros ympresos y descripciones de su tierra porque tienen una curiosidad ellos para sí mismos que no sólo tienen descripciones universales y particulares de su tierra pero aun libros dello impresos adonde están descrip- tas en particular todas las provincias, çiudades y villas y fronteras e guarniçiones y todas las particularidades dellas e las familias y tributantes e tributos y aprovechamientos que de cada una dellas viene al rey. De los quales libros vinieron a mi poder siete diferentes impresiones de diferentes autores y años para que cotejados los unos con los otros se pudiese conocer mejor la verdad aunque como gente que sabe muy poco de otografía ni geometría ni aun arith- mética ponen muy toscamente sus pinturas y aun las distancias y çircuytos muy falsos que es imposible concertarlos en muchas

/213v/ partes. Pero siguiendo aquello que me pareció más verdadero cotejándolo todo y algunos derroteros suyos que vinieron a mis manos; en quanto a las distançias me acortaré mucho en algunas partes de lo que en sus libros está escrito porque aun tomándolas en particular las distancias y después de sumándolas muy falsamente sumadas en los libros así que en quanto a la grandeça de la tierra y distançias lo que aquí dijere será muy más corto de lo que por sus libros se hallara, pero entiendo que más verdadero. Y remito la verdad a la escripción y experiencia quando toda la tierra se ande, mas en todo lo demás seguiré a lo escrito en sus libros y llamaremos a la tierra Taybin pues es su propio nom- bre porque el nombre de China o Sina no sé de dónde lo pudieron tomar los portugueses sino es de algún pueblo o punta que por estas partes topasen de ese nombre. Y assí toda la tierra llamasen dese nombre, que en estas islas a los burneyes con llamarlos también burneynen los llaman también china pero no hay que disputar de nombres que el primer descubridor le pone el nombre que quiere y se queda con él para siempre.

 

De la grandeza del reino de Taybin y de cómo está situado

 

El reino de Taybin será casi mil leguas de largo y quatrocientas de ancho, tendrá de circuito casi dos mil y quinientas leguas. Tiene por términos por

/214/ la parte del oriente y por la de mediodía el mar oriental yndico de la India ulterior que los antiguos llamaron Serica; por la otra parte del ocidente un río muy grande que nace en unas lagunas como çinquenta leguas de la mar y corriendo muchas leguas hacia el norte pasa por el fin de la çerca que divi- de de los tártaros, y corriendo casi çien leguas por de fuera de la çerca revuel- ve hacia el oriente y entra por la China y casi la parte por medio y viene a entrar en la mar en la provinçia de Nanquin, después de haber corrido de una vuelta y de otra más de mil leguas de tierra. Por la parte del norte una muralla o çerca bravíssima de piedra de sillería que es una de las más insignes obras que se han hecho en el mundo porque será de largo seisçientas leguas y es alta siete braças y ancha abajo seis braças y arriba tres, y según dicen toda ella está cubierta de tejado de teja. La qual çerca o muralla la hizo el rey çinçio según sus historias a casi mil y ochoçientos años y aunque de fuera de la dicha mu- ralla tienen muchas çiudades y villas como fronteras de guarniçión contra los tártaros en las quales provee el rey de la China dos visorreyes y tres capitanes generales pero por ser cosa añadida y adquirida después de echados los tár- taros no se quentan en el reino de Taybin aunque están sujetas a él. Y en este reino de costa de mar casi ochocientas leguas y començando de veinte grados de altura de polo hasta los veinte y cinco que está la ciudad de Hocchiu corre la costa casi al lesnordeste y desde allí

/214v/ hasta los veinte y nueve grados corre la costa al nordeste y desde allí vuelve la costa al nordeste y a ratos al nor nordeste hasta cerca de quarenta y çinco grados desde donde revuelve la costa al leste sacando un mar como el Adriático o golfo de Venecia que entra en la provincia de Santo anton hacia el norueste cien leguas del fin del qual hasta la cabeçera o ciudad principal del reino de Taybin do reside el rey que se llama Suntien no hay más de tres jornadas por un río arriba por donde no pueden subir navíos grandes. Estará a mi parecer Sunchien cerca de çinquen- ta grados de altura de polo. Toda esta costa hasta los veinte y nueve grados do está la ciudad de Nimpo o según ponen en las cartas Limpo es limpia e de muy buenos puertos. Según dicen a lo menos lo que nosotros adivinamos de la costa de Hocquien toda era puertos y muy hondables y limpios porque hace por toda la costa grandísima suma de islas que todas se quentan en la misma tierra de Taybin. Muchas dellas pobladas y muchas despobladas y assí la mar entre ellas es como ríos pero desde Nimpo para arriba hasta pasar toda la provincia de Nanquin hay muy muchos bajos e después dicen ser la costa limpia aunque la entrada de aquel golfo que dije entrar por la provinçia de Santon; dicen ser peligrosa y brava, de suerte que no osan atravesar de punta a punta sino ir costa a costa demás destas islas que están pegadas a la costa hay muy gran suma 

/215/ de islas y grandes y pobladas. Pondré las que ellos en sus pinturas assientan començando de la última de la provinçia de Cuanton que dijimos está en veinte grados, desde allí casi quarenta leguas a la mar dicen estar la isla de Cauchij grande y poblada y queda parias a la China. Enfrente de la provinçia de Hocquien fuera de Tacao que nosotros vimos según en la Relaçión se quenta está hacia el nordeste della la isla de Zuansin y della hacia el nordeste Lusin, de la qual alleste Siaugy y de allí hacia el norueste está Leuquiu el menor el qual está al leste de Hocchiu. Luego hacia el norte está Leuquiu el grande las quales islas en las cartas llaman los Lequios. Más hacia el norte está Humal enfrente de Checan. De allá al norte está Gitpon que nosotros llamamos los Japones y más al norte de los Japones está Taussian y junto al estrecho del golfo que entra en Santon está Tanhay y sobre el fin de toda Taybin está Halecan. No tuvimos tiempo ni lugar para poder saber los nombres de las gentes y naciones que confinan por tierra con Taybin y assí no se ponen aquí, mas de que los que nosotros llamamos tártaros ellos llaman Tacsiu y son los con quien han tenido más guerras y pendençias que con ninguna otra naçión y quien les ha dado más en que entender.

/215v/ De las provinçias en que se reparte el reino de Taybin


Este reino de Taybin todo lo que se comprehende dentro de la muralla ya dicha, y aquel río grande y la mar se reparte en quince provinçias que ellos llaman: çe. De las quales las dos se gobiernan por audiençias que son, Pacquiaa y Lamquiaa. Es Pacquiaa o Pacquin donde el rey reside y gobernase por su audiençia. Y Lamquiaa o Namquin era el assiento de los reyes antiguamente y así se quedó también con gobernaçión de audiençia. Y quiere decir Pacquiaa, corte del norte, y lamquiaa, corte del sur, porque las çiudades prinçipales dentrambas a dos provinçias que son Sunchien e Ynshien, están una con otra norte sur y está la una de la otra trescientas y quarenta leguas. Las otras trece provinçias que llaman Pochinsi son gobernadas por virreyes; y començando a contar desde Pacquiaa que es la cabeçera y es provinçia cuyos términos llegan a la muralla ya dicha tiene hacia el oriente la provinçia de Santon o Suaton, que llega a la mar y también a la muralla porque la çerca comiença desde la mar. Y la parte del ocidente de Pacquiaa está Sançij o Suansay e luego Siamsay en la qual provinçia feneçe la çerca o muralla después de haber passado desde la mar allí seiscientas leguas y de Siamsay hacia el sudueste está Susuam cuyos 

/216/ términos hacia el poniente llegan al río grande que arriba dijimos, y desde Susuan hacia el mediodía está Cuychiu. E luego onlam o onnam, que es lo último de Taybin hacia el mediodía. Y tiene hacia el poniente las lagunas grandes donde naçe el río arriba dicho y unas grandes sierras y de la parte del mediodía llega çerca de la mar por donde entiendo que por allí es tierra áspera y despoblada la costa de la mar pues no ponen haber por allí gente que more. Desde onam hacia el oriente está la provinçia de Cuansy o Cuynsay, que aunque llega çerca de la costa tampoco llega a la mar, luego sobre la misma mar está la de Cuanton o Cuintan do están poblados los portugueses; e prosiguiendo hacia el oriente sobre la costa está la provinçia de Fuquien o Hocquien a donde nosotros fuimos; y más adelante está Chetcan en la qual revuelve la costa hacia el norte y encima della Namquin o Lamquiaa. Y luego la última en la costa Santon que arriba dijimos. Y éstas son las provinçias que çercan toda Taybin y quedan mediterráneas tres provinçias que son: Holam, oucun y Cansay. Está Holam çercada de las provinçias de Pacquiaa, Santon, Lamquiaa, oucun y Sançij, y viniendo desde olam hacia Cuansij está enmedio oucun, casi al sudueste y desde oucun hacia Hocquien está Cansay en medio casi al sueste. Ponemos a cada

/216v/ provinçia casi dos nombres el uno es en lengua cortesana y el otro en la lengua particular de la provinçia de Hocquien.

Del número de las ciudades, villas del reino de Taybin

Tiene el reyno de Taybin en las quince provinçias dos maneras de ciudades, unas que llaman hu o fu, y otras que llaman chui. Las más principales suelen llamar fu, de las quales cada una suele tener su gobernador puesto por el rey sacado las cabeçeras de las provinçias adonde suelen residir los visorreyes, pero las que llaman chui suelen ser sujebtas al gobernador de algún hu, y aunque algunos chues hay no sujebtos si no que tienen gobernador por sí y al revés algunos hus sujetos al gobernador de otro fu. A las villas llaman coa hay pues en toda Taybin quince provincias trescientas y noventa çiudades de las quales las çiento e çinquenta e çinco son hus. Y hay mil y çiento y çinquenta y çinco villas y el número de las aldeas es infinito que cada çiudad y cada villa tiene sujeptas así gran suma de aldeas unas más y otras menos y estas çiudades y villas se reparten desta manera quen la provinçia de Pacquiaa hay veinte y siete çiudades de la qual las ocho son hu y hay ciento y quince villas. En la de Santon

/217/ hay veynteetres çiudades que las seis son hu y ochenta y nuebe villas. En la de Sansi hay veynte e tres çiudades las quatro hus y 29 villas. En la de Holam 20 çiudades las 8 hus y 97 villas. En la de Siamsay 28 çiudades las 8 hu y 94 villas. En la de Susuan 28 çiudades las 8 Hu y 105 villas. En la de oucun 31 çiudades las 15 Hu y 95 villas. En la provinçia de Chetcan 12 çiudades las 11 hu y 75 villas. En la de Cansay 14 çiudades las 13 hu y 74 villas. En la de Hocquien 9 çiudades las 8 hu y 58 villas. En la de Quanton 17 çiudades las 10 hu y 71 villas. En la de Cuynsay 55 çiudades las 12 hu y 58 villas. En la de onlam 60 çiudades las 22 hu y 34 villas. En la de Cuynchiu 13 çiudades las 8 hu y más ocho villas. Tienen fuera destas çiudades y villas otras que no entran en la gobernaçión ni quenta de las provinçias que son siete çiudades hus de salineros, y en fronteras otras once que llaman conmien, que llaman samuysi y once cambusi y quinze ambusi y una cantosi y çiento y quince cionco. Assí que son por todas çiudades y villas, mil y seteçientas y veinte todas çercadas de murallas de piedra altas y sin éstas hay otros muchos lugares çercados donde están las guarniçiones por todas las fronteras assí por mar como por tierra como topamos nosotros a la 

/217v/ yda a Tinhayue pueblo muy grande çercado que dicen tiene diez mil hombres de guarniçión y después cion çoçou de quien arriba dijimos los quales pueblos no entran en el número arriba dicho que por la misma manera por toda la costa y en las fronteras de tierra está quajado todo de fuerças do están las guarniçiones y éstas no entran en la quenta de las çiudades y villas. Bien pu- diera poner en particular todos los nombres de cada çiudad y villa que todos se sacaron, pero por evitar prolijidad y por pareçerme cosa superflua no las assiento. Una cosa hay que advertir que en cada provinçia hay una çiudad que es la cabeçera della o metrópolis y aunque ésta tiene nombre propio pero también le suelen a ella dar el nombre de la misma provinçia y ansi a Hocchiu que es la metrópolis de la provinçia de Hocquien también la suelen llamar Hocquien y en la provinçia de Quanton la cabeçera es Quinchiu y también se llama Cuanton. Ansi también la provinçia do reside el rey que llaman Pacquin o Pacquiaa la prinçipal çiudad do siempre está el rey se llama Suntin, que quiere decir poblazón del çielo. También la llaman a la misma çiudad del nombre de la provinçia Pacquiaa y siempre en las más de las escripturas e impresiones la nombran Quinsay o Quiansay que quiere decir la gran corte.

/218/ Y assí también Marco Polo la llamó Quinsay. Aunque él interpreta quel nombre de Quinsay quería decir çiudad del cielo lo qual no lo significa sino su propio nombre que es Hunhien. Y es la mayor çiudad de toda la China que según dicen en sus libros tiene de travesía derecha dos jornadas. Están allí los palacios del rey tan grandes que según dicen ocupan espacio de una ciudad adonde tiene todos géneros de recreaciones y dicen que jamás sale de su palaçio ni aun le ve nadie sino son los que le sirven y alguna gente muy prinçipal y a él lo tienen así como medio dios que dicen algunas patrañas que ninguna ave estercola por encima de la casa real ni animal. Hay desde Hocchiu adonde nosotros estuvimos hasta Pacquiaa según dicen en sus libros ochenta jornadas y leguas seisçientas y doze y hay también sacado por sus libros desde Cuinchiu que es la cabeçera de Cuanton hasta Zuncien que es Pacquiaa çiento e tres jornadas y leguas setezientas y ochenta e tres; y de las demás çiudades y villas no quiero asentar las distançias a Pacquiaa por pareçerme cosa superflua aun- que todas las tengo sacadas.

 

De la gente de guerra que hay y guarniçiones y armas

 

Por todas las provinçias de Taibin hay muy gran suma de gente de guerra de las quales unos son naturales

/218v/ y de la misma provinçia a los quales llaman cun y ésta es la mayor parte dellos los quales ni traen armas ni las usan ni aun creo que las tienen en sus casas porque en ninguna casa vimos armas aunque entramos en muchas. Solamente es gente que tiene cargo de acudir quando hay neçesidad a la muralla a defenderla e tiene cada uno señalado su lugar donde ha de acudir y donde vimos esto por extenso fue en Hochiu adonde como está cubierta la muralla con teja tiene muchas ventanillas y en cada una estaba escrito el nombre de la banderilla que había de acudir allí, y aquellas banderillas son de a diez hombres y ésos mismos tienen quenta de re hacer si se cayere algo del techo o pared de la muralla de su pertenençia e de otro atrecho había una sala con su sobrado ençima que es la garita lugar de çentinela para el tiempo de çerco. En cada sala destas está el nombre del capitán que ellos llaman çey o çon, que ha de acudir allí con su gente. Había en la muralla de occhiu entre sala y sala diez y siete veynte o veynte e dos ventanas, y habría como çien pasos comunes poco más o menos y lo mismo en las demás çiudades y villas aunque no estaba cubierta la muralla tenía sus aberturas entre las almenas con los nombres adonde habían de acudir estos que llaman çun, en este officio y cargo heredan los hijos a los padres

/219/ e no pagan tributo con título de soldados. La otra manera de gente de guerra son forasteros de otras provinçias que sirven a sueldo y entre éstos se han de contar las guardias de los virreyes y gobernadores y capitanes e justiçias y toda la gente de serviçio destos ministros de justiçias, alguaciles, corchetes y sayones etcétera y aun todos los marineros que andan en armadas y navíos reales y assí como quentan todos éstos entre la gente de guerra e guarniçiones creçe el número en suma yncreíble que vienen a ser la gente de a pie quatro millones y çiento y setenta y ocho mil y quinientos y de a caballo seteçientos y ochenta mil repartidos en esta forma. En la provinçia de Pacquiaa de a pie 1141100 y de a caballo 229000. En Canton de pie 223800 de caballo 99000. En Sansi de a pie 152600 y de a caballo 32900. En Holam de a pie 140000 y de a caballo 15900. En Siamsay de a pie 130000 y de a caballo 61000. En Susuan de a pie 1200 [120000] y de a caballo 10000. En oucun de a pie 310000 y de caballo 72600. En Lamquiaa de a pie 84000 [ochoçien- tos y quarenta mil] y de a caballo setenta mil. En Chitcan de a pie 160000 y de caballo 40000. En Cansay de a pie 110000 y de a caballo 30000. En Hocquien de a pie 200000. En Cuanton de a pie 157000. En Holan de a pie 170000 y de a caballo 80000. En Cuinsay de a pie 100000 y de a caballo 12000. En

/219v/ Cuichiu de a pie 160000 y de a caballo 37400. Destos fo- rasteros las guardias de los capitanes y gobernadores y guardias de las puertas de çiudades que en ellas continuamente tienen guardias están allí continua- mente con sus armas que son arcabuces, picas y roncas y otros géneros de armas enastadas unas como alfanjes otras a manera de hoçes para cortar las piernas y otras de tres puntas yten alfanjes y rodelas, también usan arcos y flechas en la guerra assí a pie como a caballo. Y éstos cada mes hacen su re- seña y están muy diestros en sus armas. Vimos una en Hocchiu de dos capi- tanes cada una de a seisçientos soldados y fue cosa de ver quán diestros y prestos estaban en lo que habían de hacer aunque sus acometimientos no iban en ordenança como lo usamos nosotros, sino de tropel muy juntos apretados. La artillería que tienen a lo menos la que nosotros vimos toda es ruin, pieças pequeñas y de hierro aunque entramos en una casa de muniçión en Hocchiu y en sus murallas no tienen bastiones ni caballeros de dónde jugar el artillería sino toda su fuerça ponen en las puertas. Usan mucho de bombas de fuego de pólvora en especial en los navíos y meten dentro muchos abrojos de hierro para que juntamente con el fuego hincha toda la 

/220/ cubierta del navío de abrojos para que nadie pueda andar por ella yten flechas ardiendo para abrasar las velas con ellas yten gran cantidad de hazes de gorguses grandes con las puntas de hierro enastadas en astas largas y tienen el hierro largo de más de media braça para zabordar.

 

De la gente que hay en el reino de Taybin y tributantes y tributos

 

Aunque decir enteramente el número de la gente que hay en reinos tan grandes y tan poblados sea impossible ni ninguno de sus libros se halle pero conocer sea en algo que hay infinitas gentes por la quenta de los tributantes y otras cosas que se hallan escritas aunque en algo se pueda notar la multitud en ver que sola la gente de guerra es casi çinco millones. Pero quanto a los tributos es de notar que en las provinçias de Taybin está la gente repartida en familias y éstas unas son de hidalgos, otras de pecheros y conócense los hi- dalgos en el bonete que lo traen quadrado como bonete de clérigo y los pe- cheros redondo y son casi tantos los hidalgos como los pecheros según lo vimos por donde quiera que passábamos y de las familias de los pecheros unos pagan por seis o ocho o menos tributantes con tener mucha más gente como nos lo dijeron muchos. Entre los quales uno llamado Jacsiu, nos dijo

/220v/ que en su familia había 70 hombres e que no pagaban más de siete tributos y otro nos dijo que en la suya serían çerca de sesenta hombres y que solos quatro tributos daban, de suerte que la quenta de los tributantes es mucho menor aún que el número de los pecheros. Esto así advertido en la quenta de las familias y tributantes de cada provinçia la que se sigue: en la provinçia de Pacquiaa hay familias 418789 y tributantes 3413254. En Santon familias 770555 y tributantes 6759675. En Sansi familias 589959 y tributantes 5084015. En Holam familias 589296 y tributantes 5106107. En Siamsay familias 363207 y tributantes 3934176. En Sussuan familias 164119 y tribu- tantes 2104270. En oucun familias 531686 y tributantes 4325590. En Lamquiaa familias 1962818 y tributantes 9967339 [9967439]. En Chetcan familias 1242135 y tributantes 4515471. En Cansay familias 1583097 y tri- butantes 7925185. En Hocquien familias 509200 y tributantes dos quentos y ochenta y dos mil y seyscientos e setenta e siete [2082677]. En Cuanton familias 483380 y tributantes 1978022. En Cuynsay familias 186090 y tributantes 1054767. En onlam familias 132958 y tributantes

/221/ 1433110. En Cuynchiu familias 148957 y tributantes 513289. De suerte que las familias que hay en todas quince provinçias es nueve millones y seiscientas y setenta y seis mil y doscientos y quarenta y seis y los tributantes son sesenta millones y çiento y ochenta y siete mil y quarenta y siete. Y en esta quenta no entran las çiudades de salineros ni las demás que dijimos que eran fuera de la gobernaçión y quenta de las quince provinçias porque ellas y sus sujebtos van fuera de quenta con otras muchas que por no venir dellas provecho al rey, más de sus- tentar las guarniçiones de las fronteras por la parte del poniente no ponen [en] los libros nada dellas más de solos los nombres e no esta tan poca gente que en solas las siete çiudades de salineros ponen en los libros el número de las aldeas sujebtas increíble que dicen que hay un millón y çiento e setenta e siete [y seis] mil e quinientos e veynte e cinco aldeas que aunque no tuviesen una con otra más de a treinta vecinos eran más de treinta e çinco millones de gente. Por donde se juzgará quán infinita gente hay en este reino y cierto todo lo que nosotros anduvimos era un hormiguero de gente que no creo haber tierra tan poblada en el mundo. Los tributos que dan cada año al rey reducidos a nuestro peso y medida son los siguientes:

/221v/ en plata 2863211 ducados. De arroz limpio 60171832 hanegas. De çebada 29391982 hanegas. De otro género de grano 139535 quintales. De sal 55990262 hanegas. Pieças de seda de a cator- çe varas 205598. Telas de algodón 130870. De seda cruda 47676 libras. De algodón limpio 12856 arrobas. Pieças de lienço 3077. Petates 2590. Todo esto es lo que dicen que perteneçe al rey fuera de todo lo que se da a los oidores, gobernadores, virreyes, justiçias y capitanes y soldados que esso no entra en esta quenta solamente metimos en el arroz ocho quentos de hanegas que es lo que se da para la comida de la guardia del rey e de la çiudad de Pacquiaa.

De la antigüedad del reyno de Taibin y las menudencias que en él ha habido

 

En sus crónicas que también vinieron a nuestras manos tratando del prinçipio de la poblaçión de su tierra ponen veynte patrañas porque dicen que el çielo y tierra y agua estaban juntos ab eterno e que uno a quien llaman Tayhu apartó la tierra del çielo e luego naçió un hombre llamado Pancou que nunca se casó ni tuvo hijos y tras de él naçió Tonhu con trece hermanos

/222/ y del linaje destos poseyeron la tierra más de diez y ocho mil años. Después vino Teyoncon con once hermanos y vivieron los de su linaje casi otros tantos y después Sinhon con nueve hermanos y vivieron otros muchos años de suerte que desde la división del cielo y tierra hasta que hubo el linaje de hombres que agora hay passaron más de 90000 años. Y éstos todos los tienen por san- tos. Después destos cayó del çielo a la provinçia de Santon un hombre llamado ochiçalan y una mujer que los crió el çielo y destos desçienden todos los hombres del mundo, tras de él vino Sinon y luego Usau, el qual como la gente anduviese como salvaje hizo congregaçiones y enseñó a hacer casas en los árboles. Después vino una mujer llamada Tayhou cuyo hijo fue Hoquiu yntey y deste fue hijo Uitey que fue el primer rey de China y reinó çien años. Hasta aquí son patrañas, desde aquí entiendo ser historia verdadera e por evitar prolijidad no pondré los nombres de los reyes ni el tiempo que cada uno dellos reinó sino iré sumando las mudanças que ha tenido, duró el reino en él y sus desçendientes dos mil y doscientos y çinquenta y siete años y fueron çiento e diez y siete [seis] reyes. Tras destos se levantó uno llamado Çinçion que hizo aquella çerca o muralla de que arriba hemos tratado que tiene seisçientas leguas de largo y para hacerla ter 

[222v] [çió toda la gente de todo el reino Mandandoir de todas partes de tres hombres uno y y de çinco dos y como yban de tan lejas ttierras y a tiempos tan diferentes murió infinita gente en la fábrica della; por lo qual se alçaron contra él y lo mataron a él y a un hijo suyo después de haber reinado 40 años y hubo el reino Hancosau y hubo de su linaje 25 reyes que reinaron 420 años, contra el último que fue Yantey se levantó un sobrino suyo llamado Laupi, y con ayuda de dos hombres muy valientes el uno bermejo llamado Quanhu que tienen los chinos por santo y el otro negro dicho Tihunhuy, vino a reinar aunque el reino se partió entonces en tres y duró esta división 41 años al cabo dellos se levantó Chinbutey contra el hijo de Laupi llamado Houtey y apoderose de todo el reino y hubo de su linaje quince reyes que reinaron 176 años contra el último que fue Quiontey se levantó Tzou y hubo ocho reyes de su linaje que reinaron 62 años. Al último que era Suntey quitó el reino Cotey y hubo çinco reyes de su linaje que reinaron 24 años y al postrero que era Hotey lo mató Dian, y hubo de su linaje 4 reyes que reinaron]56

/223/ cinquenta e seis años luego se levantó Tin e hubo çinco reyes de su linaje en treinta e dos años al tiempo quitó el reino Tancotzou e hubo de su linaje veinte e un reyes que reinaron doscientos e noventa e cuatro años. Luego se levantó Dian y entre él y su hijo poseyeron la ttierra dieciocho años levantose después outon que con otros tres de sus desçendientes reinaron quince años. Tras destos outzin e su hijo reinaron nueve años e luego Cotzo e su hijo quatro años e luego ouchiu e hijo e nieto diez años e luego se levantó Taytzon e hubo diecisiete reyes de su linaje que reinaron trescientos e veinte años. Contra el último llamado Teipin peleó Citzou rey de los tártaros e lo mató e se apoderó de toda la China e poseyeron nueve reyes tártaros noventa e tres años y al cabo dellos se levantó Hombu del linaje real y echó los tártaros de la ttierra, hubo desde que se començó a hacer la çerca hasta que los tártaros fueron echados según esta quenta mil e seiscientos e cuarenta e un años. No se pudo sacar qué tanto ha que reina este linaje porque no pudimos haber su historia a las manos. Mas de que dicen que el que agora reina llamado Bandio es el doceno rey de su linaje y a tres años que reina con ser de edad de trece años

/222v/ pocos más o menos dicen que habrá doscientos años que se echaron los tártaros. A los quales si juntamos los mil e doscientos e cinquenta y siete años que hubo reyes antes de la çerca pone en admiraçión que haya es- tado este reino tan entero e yntacto de gente extranjera sacando el poco tiempo que lo poseyeron los tártaros que si esta historia es verdadera no muchos años después del diluvio començaron a tener reyes y han estado sin mezcla de gente extranjera. De la manera de la gente y de sus constumbres y trajes Es la gente de Taybin toda a una mano blanca y bien dispuesta. Y quando niños son muy hermosos pero en siendo grandes separan feos y son mal barbados y tienen los ojos menudos. Crían el cabello largo y se preçian de tener gran cabellera la qual la retuercen, revuelven y anudan sobre la coroni- lla de la cabeça y luego se ponen una escofieta partida y agujerada por medio para detener y afirmar la cabellera luego ençima su bonete hecho de çerdas de caballo esto es lo común, aunque los bonetes de los capitanes son de otro hilo sutilísimo y debajo una redezuela sobredorada y tienen buen rato en que entender 

/224/ cada mañana en peinarse y componer sus cabellos. Las mujeres no se ponen tocado ninguno sobre la cabeça, mas de o una guirnalda o joyas de plata o doradas que encajan en las enrroscaduras de cabellos y es gente muy recogida y honestas las mujeres que por maravilla en las çiudades y pueblos grandes veíamos mujer ninguna sino era alguna muy vieja. Solamente en las aldeas que pareçe había más simpliçidad andaban más comúnmente las mujeres. Y aun por las labranças y usan desde chiquitas retorçerles y fajarles de tal manera los pies que las mancan y dejan todos los dedos debajo el pulgar retorçido el pie. Crían comúnmente los hombres en la una mano las uñas muy largas que se preçian dello que vimos a muchos que tenían tan largas las uñas como los dedos. Su vestido común de lienço de algodón teñido azul o prieto si no es quando traen luto que entonçes así el vestido como el boneto es de otro género de lienço crudo y quanto más çercano fuere el parentesco del difunto es más vasto el lienço de su ropa. El vestido común es un sayo largo hasta media y unos çarahuelles estrechos y largos y unos alpargates hechos de paja y algunos ponen en lugar de camisa debajo del sayo una camisa de 

/223v/ red de malla gruesa que puede entrar el dedo por la red y aun por casa los capitanes que con nosotros andaban como hacía calor quitábanse los sayos y quedaban en la dicha camisa de red e çaragueles. Los pajes de los capitanes comúnmente andan en cabello enrroscado arriba y atado con un hilo y un punzón que lo pasa traen medias calças e çapatos de paja tan bien tejidos que no pareçen sino de punto de seda cruda. La gente prinçipal y capitanes y gobernadores traen unas ropas largas de seda comúnmente de Damasco hasta el suelo con unas mangas muy grandes y anchas e unas botas tapetadas anchas y grandes retorçida la punta del pie para arriba e para ponérselas véndanse primero los pies e piernas con una venda grande de lienço y estas botas y el bonete que es de diferentes la insignia de que tiene cargo de justiçia o es capitán y más. Suelen traer en la ropa de seda un león grande broslado delante los pechos y otro detrás. Los bonetes de la gente común son redondos los de los hidalgos quadrados, como bonetes de clérigo y todos éstos son de çerdas de caballo si no es que traian luto como dijimos arriba. Los virreyes, gobernadores, capitanes, ministros de justiçia traen por casa un bonete a manera de mitra pequeña de obispo con unas tiras e 

/225/ labores doradas. Mas por las calles o quando están en su trono llevan unos bonetes que en la mitad trasera se levantan casi un jeme e más tienen dos como alas o orejas grandes puestas derechamente a los lados. Y este bonete lo usan todos los ministros de justiçia y capitanes e virreyes pero si alguno de sus capitanes o justiçias entra a ver a otro mayor que él no lleva el bonete sino un sombrero. El bonete del rey según lo he visto pintado en muchas partes es de la misma forma que el de los justiçias, salvo que es quadrado y aquellas dos alas que dijimos no las tiene tan grandes ni a los lados sino por la parte trasera en lo alto derechas hacia arriba como cuernos; el bonete de los escribanos o secretarios también tiene sus orejas pero es muy diferente hechura deesotros. Los bonetes de los oidores e consejeros del rey diferençian de los demás en la postura y forma de las orejas. Los bonetes de los estudiantes son a modo de portacartas o cofrecillos muy dorados e pulidos, los de sus frailes son a manera de mitra diferente de la que dijimos de los capitanes e de los dobleces del mismo bonete hacen unas como rosas en la parte delantera de suerte que por el bonete se conoçe quién es cada uno o qué offiçio tiene. Es gente llana y humilde y serviçial sacando los mandadores que se hacen adorar. Son grandes trabajadores y liberalísimos en sus offiçios que pone espanto ver quán liberalmente concluyen las obras y son en eso ingeniosos. Hallarán calles enteras de cada

/224v/ offiçio. Sacando los mandadores e gente de guarniçión todos tienen sus offiçios. Que aunque tienen sus acémilas y asnillos y caballos de carga usan también los hombres cargarse como los naturales de la Nueva España, pero lleva tanta carga un chino como tres indios de la Nueva España y assí cargado anda tanto casi como un caballo e más fáçilmente hallarán hombres para carga que animales. Antes muchas veces andaban a porfía y apuñeándose sobre quien tomaría la carga quando llegábamos a çerca de do habíamos de hacer la jornada endevisándonos del pueblo o de las aradas acudía corriendo mucha gente a quien más podía para tomar alguna de las cargas y las tomaban a los que las llevaban muchas veces media legua antes del pueblo por tener posesión de aquella carga para el otro día sólo por la ganançia e paga y a las veces se apuñeaban sobre quien llevaría la carga. Su manera de cargarse es dos líos o petacas en un palo al hombro y si es gran carga o caja entre dos la llevan con una palanca y andan comúnmente siete leguas cada día y en dejando la carga se vuelven hacia su pueblo, entiendo que vuelven a él a dormir. Su manera de andar de la gente prinçipal aunque sea por la çiudad a visitar a un amigo es en unas sillas grandes con sus cubiertas como andas a hombros de hombres, la demás gente o a caballo o a pie e por los grandes soles lleva cada uno su tira- sol en la mano y un amoscador por pobre o bajo que sea y si algún hombre común o por

/226/ enfermedad o cansado quisiere ir en silla ha de ir en unas silletas rasas de cañas, porque en las grandes y cubiertas solos los capitanes e justiçias pueden andar en ellas y según su dignidad tanto más rica silla lleva. E los prinçipales llevan las sillas todas guarneçidas con unas çintas anchas y muy labradas de marfil sobre unas planchas doradas que son muy galanas y salen mucho a la vista. Y hay en cada casa de las de comunidad mucha cantidad de unas sillas y de otras para andar en ellas la gente que allí viniere según la calidad de la persona. Es gente que usa de muchos cumplimientos de palabras y comedimientos e no quitan a nadie la gorra o sombrero, sino quando se topa en lugar de quitar el bonete meten las manos en las mangas y assí juntas las alçan y llegan a sus pechos y quando quieren hacer más cortesía en lugar de que nosotros hacemos reverençia ellos metidas como hemos dicho las manos en las mangas hacen una profunda inclinaçión que llegan casi con las manos al suelo y la cabeça más abajo que las rodillas, y en estan- do se llegan las manos junto a los pechos y destas inclinaçiones no se contentan con hacer una, sino tres y quatro y más y si topan con quatro o çinco con cada uno hace sus inclinaçiones; y aun quando están hablando algunos negoçios por momentos metidas las manos en las mangas las juntan a los pechos y otros veinte géneros de çeremonias assí en assientos como en reçibir o salir acompañar

/225v/ quando hablan o van a saludar a otro mayor que no él híncanse entrambas las rodillas y metidas las manos en las mangas e juntas a los pechos ynclinan la cabeça que llegan con la frente al suelo y esto tres veces e más; y mientras le hablan jamás se levantan sino de rodillas y en lo que les dicen e responden. Y aun a nosotros la gente común algunas veces nos hablaban de rodillas y daban cabeçadas en el suelo. Y algunos de los que habían estado en Manila se reían de que los españoles en la yglesia no hincaban más de la una rodilla e decían que si a uno de sus mandadores alguno hinca- ra de aquella manera la una rodilla sola que luego les acudieran muy buenos açotes e por esta causa a los que han de tratar muchas veces con algún mandador usan traer unas rodilleras colchadas, usan también quando alguno viene a visitar o a traer una çédula en la qual dice que le viene a besar las manos la qual se la da después de haber hecho sus inclinaçiones. En llegando qualquiera que vaya a ver a otro después de haber hecho sus inclinaçiones y sentadose viene un criado de casa e trae en una tabla tantas escudillas con agua caliente quantos son los que están allí sentados y aquela agua es cocida con çiertas yerbas algo amargas y dentro del agua un bocado de conserva, alguna frutilla y dan a cada uno su escudilla con una cucharita muy pequeña y comen aquel bocado y sorben el agua caliente y aunque a los prinçipios no sabía 

/227/ bien aquela agua caliente cocida pero ya nos hicimos a ella y sabía bien que a nadie irán a visitar que luego la primera cosa no sea aquello. 

 

De la manera del comer y de sus convites


La comida prinçipal de todos los chinos es el arroz que aunque tengan trigo e se venda pan amasado del pero no lo comen si no es por fruta y su prinçipal pan es el arroz guisado y aun de él también hacen el vino y aun bueno que puede competir con el razonable de uvas y aun engañar por él. Comen sentados en mesas pero no ponen manteles ni pañizuelos porque no tocan cosa ninguna que hayan de comer con los dedos sino todo lo toman con unos palillos largos y están tan diestros que por pequeña cosa que sea la toman con ellos y la pasan a la boca y aunque sea redonda como siruelas y otras frutas. Comen al prinçipio la vianda sin pan y después en lugar de pan comen tres o quatro escudillas de arroz cocido el qual también lo comen con los palillos aunque algo puercamente. En los convites para cada uno le ponen su mesa quando el convite es solemne a cada uno muchas mesas e para esto quiero contar los convites que a nosotros nos hicieron el modo que en ellos hubo. En una sala grande ponían en la cabeçera de la sala para cada religioso por sí siete mesas en ringlera y luego por los lados a çinco mesas para cada español de los que allí iban e a los capitanes que iban en nuestra 

/226v/ compañía a cada uno tres mesas y junto a las puertas de la sala enfrente de los religiosos se asentaban los capitanes que nos convidaban cada uno en su mesa. En otra sala por sí tenían puestas para cada uno de nuestros serviçios tres mesas. Todas estas mesas estaban llenas quanto podían caber de platos con comida salvo que en sola la mesa primera estaba la comida guisada y en las demás mesas que eran para fausto y grandeza la ponían cruda. Allí había gansos enteros y ánades, capones y gallinas, perniles de toçino enteros y otras postas de puerco frescas, pedaços de ternera y vaca, pescados de muchos géneros, gran suma de frutas de todas maneras, alcarraças, tinajuelas, elefantes y otros brinquiños todos hecho de açúcar, y otras cosas. Todo esto que se ponía en las mesas en levantándonos dellas lo echaban en unos canastos y lo llevaban a nuestra posada. De suerte que aquello que se pone allí por grandeza todo es de los convidados. Fuera de la puerta de la casa do se hacía el convite estaba en su orden toda la gente de guardia que aquel que nos convidaba con sus armas y sus atambores y música los quales en allegando nosotros los començaban a tocar. E salían los capitanes que habían de asistir al convite a reçibirnos más de la mitad del patio e sin hacer mesura ni inclinaçión íbamos juntos hasta un reçibimiento que estaba antes de la sala del convite donde hacíamos nuestras inclinaçiones uno a uno a su uso dellos y con muchas çeremonias nos sentábamos 

/228/ allí en sendas sillas, e luego traían el agua caliente de que arriba dije y bebida aquélla después de haber estado un poco parlando íbamos al lugar del convite adonde con muchas çeremonias y cortesías que por evitar prolijidad no las quento. Llevan uno a uno a cada uno de nosotros a la mesa do se había de asentar y le ponían los capitanes el primer serviçio e una taçuela llena de vino e sentados todos començaban la música de unos tamboretes y sonajas y rabeles y vihuelas de arco grandes y mientras duraba la comida continuamente tañían; otros en mitad de la sala representaban alguna comedia y las que nosotros vimos eran gentiles representaçiones e todas fueron historias y guerras que habiéndonos primero contado la historia aunque no entendíamos las palabras bien perçibíamos lo que se hacía. Y en Hocchiu fuera de las representaçiones hubo un volteador que hizo hermosas vueltas assí en el suelo como sobre un palo y aunque la mesa está llena de comida nunca çesan de servir potajes e guisadillos mientras dura el convite y brindan ellos bravamente aunque no con taças grandes sino con unas como salserillas que en esto de beber son gente templada a lo que vimos. E no beben vino a la continua sino agua y quando beben vino lo beben muy caliente y a sorbos como caldo aunque a nosotros como sabían que no lo bebíamos ca- liente nos lo daban frío y ellos tienen por poquedad que el que convida acabe con la mesa sino mientras quieren estar los convidados. Nunca dejan de ser- vir otros y otros manjares hasta

/227v/ que quieren levantarse y aun después que nos levantamos nos tornan a hacer sentar rogándonos que aguardemos otro o otros dos serviçios y esto por dos o tres veces. Su manera de represen- tar es cantando y también suelen representar con títeres que hacen todos sus meneos y los hombres detrás hablan lo que se ha de decir. En sus comidas no son muy carniçeros antes su más continua comida por lo que anduvimos es pescado e huevos y verduras e potajuelos y frutas. Las cosas que vimos semejantes a las nuestras fuera de muchas diferençias de pescados y trigo es çebada e arroz, frisoles, millo y borona, había vacas, búfanos dicen que la tierra adentro hay también carneros y también vimos puercos y cabras y gallinas como las nuestras y otras que tienen la carne prieta e más sabrosa yten capones y francolines, caças no las vimos porque en lo que anduvimos no había baldíos donde las hubiesse dicen que la tierra adentro las hay. Vimos aves de rapiña yten gansos y patos reales en gran suma y palomas y tórtolas. De las frutas hay uvas blancas y prietas en parales aunque no vimos vino dellas y creo que no lo saben hacer yten naranjas y limones de muchos géneros y çitrones, grandes peras y mançanas, peruétanos y çiruelas, priscos, moras, nueces y castañas, açufeifas, calabaças, pepinos y badeas, coles y nabos rábanos, ajos y cebollas y otras muchas frutas e verduras particulares de la tierra. E tienen mucho açúcar e 

/229/ hacen muchas y muy buenas conservas y aun por las plaças y calles tienen en tiestos y tinas arbolillos que no sé con qué ingenio los hacen que tan chicos frutifican porque los vimos cargados de fruta. Hay también unos árboles que de la fruta dellos sacan uno como sebo de que hacen candelas con que se alumbran en toda la tierra que nadie juzga si no ser sebo de ganado, hay palmas de cocos en las provinçias meridionales pero no las hay en Hocquien ni dende para arriba hacia el norte hay caballos aunque pequeños y asnillos mulas y machos vimos buenos y recuas dellos.

De los edifiçios [y labranças] minas y otras cosas que hay en la tierra

Su manera de edificar es todo bajos sin altos, aunque en algunas partes essas muy pocas vimos algunas casillas con sobrados y sobre las puertas de las çiudades suelen tener unos corredores y salas grandes. También hay algunas torres de ydolos quadradas bien altas a todas quatro partes llenas de ventanajes do tienen sus ydolos y estas vimos dos en Chuinchiu y otras dos en Chocchiu y otras tres en los altos de algunas sierras. De las quales una está a la misma entrada del puerto en un gran çerro que ellos llaman Gouçu que se divisa bien lejos de la mar y puede servir de señal para el puerto. Las casas de los hombres prinçipales aunque no tienen altos son muy grandes y ocupan mucho espaçio porque tienen patios y más patios

/228v/ e grandes salas e muchos aposentos y guertas; y estas salas están comúnmente levantadas del suelo como tres o cuatro gradas con muy lindas losas y grandes. E los çimientos comúnmente son de piedra de sillería que se levantan sobre el suelo de cada sala como una vara de medir y después arman unos pilares o postes de pino sobre basas de piedra y ençima sus llaves muy bien labradas y el techo cubierto de teja. El suelo enladrillado de ladrillo muy junto aunque sin cal y a las veces enlosado. Entre poste y poste hacen tabiques de cañizo tejido for- taleçido con sus barrotes de palo y después embarrado de una parte y de otra y luego encalados. Las paredes de los patios y huertas son de tapias encaladas por de fuera, una casa vimos en Tamgoa muy de ver con un estanque muy grande todo enlosado y sus çenaderos y caminos ençima del agua y mesas muy hermosas de sola una piedra y desta [misma] forma de casas son las casas de comunidad reales que dijimos que había en todos los pueblos unas mayores y estas menores. Las casas de la gente común son como casillas de moriscos ocupada [cada] una como catorce pies de calle y tienen comúnmente dos quadras y un patizuelo pequeño en medio. Y la primera quadra que sale a la calle está repartida en dos que sirve la parte delantera de tienda. Las calles prinçipales son muy anchas y por todas ellas hay gran suma de arcos triunphales unos de piedra muy bien labrados y otros de madera que cada hombre 

/230/ prinçipal se preçia dejar un arco en memoria con el nombre del que lo hizo y el año y otras cosas insignes si hizo. Y estas calles grandes sirven de plaças que en ellas hallarán todo género de carne y pescado y frutas y verduras y tiendas de libros, papeles, cuchillos y tijeras, bonetes, çapatos, alpargates, etcétera que como son tan anchas dejando harta calle en medio hay tiendas de un cabo y otro; y entre las tiendas y las casas hay pasaje. Las demás son callejuelas muy ruines la manera de las murallas arriba se declaró. Todas son de piedra de sillería aunque pegadas con barro sin cal. Después encaladas por de fuera las junturas la cal la hacen de conchas de ostiones y de almejas. Los caminos reales son calçadas de losas e hay muchas puentes de piedra y bien labradas. Los enterramientos de la gente prinçipal están comúnmente fuera de las villas e çiudades y son labrados de piedra y delante del en el ca- mino está una losa muy grande enhiesta sobre una tortuga o otro animal hecho de una pieça de piedra grande en aquella losa están escriptas las cosas que hizo aquel que está allí enterrado. Todas las más de sus labranças son de regadío en lo que anduvimos y es abundantíssima de aguas e ríos y con çiertos alcaduces de palo fáçilmente las riegan todas sus sementeras. Y aun ençima de los çerros tienen sementeras de regadío y creo que poco dejan holgar la tierra porque quando íbamos a Hocchiu hallamos toda la tierra de la misma manera ocupada y el arroz aún no en almáçiga otro recién traspuesto

/229v/ otro mayor otro y otro espigado y otro segándose. A la vuelta hallamos la ttierra de la mesma manera que lo que se había cogido estaba otra vez sem-brado y otro se andaba cogiendo. Labran la tierra con arada y açadones. Tienen molinos así para mondar el arroz de la paja como para hacer harina y son molinillos de a mano aunque algunos pocos vimos de agua. Hay por toda la ttierra mucha abundançia de seda y algodón y açúcar y almizque con muchas drogas. Hay minas de todos géneros de metales hierro, acero, cobre, alatón en grandísima abundançia y baratíssimo y el plomo y estaño. De azogue dicen que hay minas en la provinçia de Namquien. Las minas de plata y oro que en sus libros están escriptas son las siguientes: en la provinçia de Paquiaa, en la çiudad de Poan, en su término hay minas de plata. En la de Santon en el término de la çiudad de Tinchiu minas de oro. [En la de oucun en el río de Buchian, plata y en el de Sinchiu, oro]. En la de Namquien en el término de la çiudad de Linkuoy hay minas de plata. En la de Chectan en el término de Un- chiu, oro. En la de Hocquien en el término de Hocchiu hay plata y en el de Tinchiu oro e plata. En la de Cuinsay en el término de Quinoan hay plata. Yten hay pesquería de perlas en la provinçia de Cuanton en el término de la çiudad de Yamchiu. Con todo esso en común es la gente pobre por ser infi- nita y assí valen todas las cosas muy baratas y todo lo venden por peso hasta las aves y aun la leña. No vimos género de moneda si no fue en el término de la çiudad Cuinchiu y sus 

/231/ sujetos que había una moneda de cobre sellada y agujereada por medio y daban nos della trezientas y doce y trezientas y veynte por quatro reales, en todo lo demás y por allí se compra todo con pedaçitos de plata por peso que tienen una pessa que ellos llaman nio que pesa once reales de los nuestros y un nio son diez lacun. Y un lacun diez phou y un phou diez dis, de suerte que once reales de peso lo reparten en mil par- tes. Vimos también pobres que andan a pedir limosna por las calles espeçial- mente çiegos y como es tanta gente ninguna cosa echan a mal. Que ni pierden huesso ni querno para mil cosillas que hacen dello y de la paja y yerba de todo se sirven para muchas cosas. Los navíos son algo torpes e mala hechura aunque se van mucho al viento y son buenos de bolina. No tienen carta de marear pero algunos derroteros escriptos de mano [marineros] y tienen aguja de marear pero no como la nuestra porque no es más de una lengüecita de acero muy sutil que la tocan en piedra ymán y la echan en una salserita llena de agua de mar en la qual están pintados los vientos; y reparten el aguja en veinte y quatro partes y no en treinta e dos como nosotros, su papel dellos dicen que se hace de las telillas interiores de la cañas es muy delgado y no se puede bien escribir dentrambas a dos bandas porque se pasa mucho. Venden la tinta en panesillos y deshaciéndola en un poquillo de agua escriben; sus planas [plumas] son unos pincelillos 

/230v/ [muy subtiles]. La letra es la más bárbara y difíçil que se ha descubierto porque más son carateres que letras e para cada palabra o cosa tienen letra diferente de manera que aunque uno conozca diez mil letras no sabe leer todas las cosas y assí entre ellos el que más sabe leer es el más sabio. Vinieron a nuestras manos libros impresos de todas sus çiençias, así de cosas de astrología y estrellas como de fisionomía, chiromançia y arismética, de sus leyes y de mediçina y de esgrima e de toda manera de sus juegos y de sus dioses en todo lo qual sacando las cosas de mediçina que como simpliçitas por experiençia conoçerán las virtudes de las yerbas y las traen pintadas como nosotros en el libro de Dioscorites. De todo lo demás no hay que echar mano que no tienen más de sólo el olor o nombre dello pues ni saben cosa de geometría ni tienen compás ni usan de él ni saben contar más de sólo sumar y restar e multiplicar y creen el Sol y Luna ser hombres y el çielo ser llano y no rodeado [redonda] la Tierra. Verdad es que como también los naturales destas islas conocen muchas estrellas y por los naçi- mientos dellas saben los tiempos del sembrar y coger y quando comiençan las brisas e vendavales y quando es tiempo de calmas y tormentas, pues éstos bestiales las saben mucho mejor la sabrán los chinos. También vi relojes de

/232/ sol en la çiudad de Hocchiu pero como de gente ignorante mal hechos y que no señalarán la hora çierta. Todas sus adivinanças comúnmente son por suertes. En sabiendo alguno del linaje de hidalgos les viene [leer bien] examínalo uno que llaman Açaçu e hallándolo hábil dale el grado como así digamos de bachiller e pónele dos ramilletes de plata a las orejas e llévanlo a caballo a dar un paseo por la çiudad con banderas y menestriles delante, destos vimos uno en Hocchiu y aun harto muchacho y desque tienen aquel grado queda hábil para ejerçitar algún cargo de justiçia porque ninguno que no sepa bien leer y escribir e demás desso la lengua cortesana no puede ser gobernador ni justiçia porque en cada provinçia tienen diferente lengua en que todas combinan como portugués, valençiano y castellano y en esta particularidad la letra de la China que como no son letras sino caracteres una misma carta la leerán en todas las lenguas de la China aunque vi cartas escritas en lengua cortesana [que] era diferente de la de Hocquien, pero en la una letra y en la otra leerán entrambas a dos lenguas.

De las justiçias e modo de gobernaçión


En todo el reino de Taybin dicen que no hay señores de vasallos a sólo el rey está todo subjecto pero hay esclavos de los mismos naturales 

/231v/ porque también dicen que no reçiben extranjeros y destos esclavos parte son naçidos en servidumbre, parte que ellos mismos se venden por pobreza, otros que por delitos los venden por esclavos por algunos años. Mas la gente que tiene cargo de justiçia es tanta que es casi sin número. Pondremos la manera de gobernaçión de la provinçia de Hocquien que de la misma manera se deben regir las demás provinçias que tienen visorreyes. Mas las provinçias de Pacquien y Namquien tienen diferentes maneras de offiçios e gobiérnanse por audiençias. En la çiudad prinçipal de la provinçia de Hocquien que es Hocchiu reside siempre el virrey que ellos llaman commun e la segunda persona después de él toutoc que es capitán general de toda la gente de guerra y estos dos tienen mando sobre toda la gente y gobernadores de toda la provinçia. Hay después destos el alférez general que ellos llaman Cancunto y el pauchin que es el tesorero del rey y el pouchinsi que es teniente del tesorero y sanchian tenien- te del capitán general y el Ansaçi que es como gobernador [corregidor] y Diançay como alcalde mayor y tres que llaman tihu como alcaldes ordinarios todos estos son justiçias que pueden castigar a los delinquentes aunque los mayores por maravilla castigan 

/233/ si no es algún capitán o persona prinçipal o algún grave delito porque a los demás los remiten con una çedulilla a los alcaldes ordinarios donde señala el castigo que se le ha de dar como lo vimos algunas veces. Todos éstos es cosa de espanto la gravedad que tienen así en sus casas como quando salen en público y cada uno tiene cantidad de alguaciles cuya insignia es traer un plumaje de plumas de pavón yten muchos sayones con sus açotes y palos y cordeles. Los açotes son unas como palas del tronco de las cañas sacadas que son las cañas desta ttierra muy grandes y gruesas será cada pala de seis palmos o más alta y ancha quatro dedos y grue- sa como el pulgar y es bien pesada y comúnmente açotan con ésta pero quando quieren castigar más recio açotan con unos bastones o palos rollizos tan gruesos como el braço. La manera de açotar es que en dando un grito el mandador luego arrebatan al pobre delinquente çinco o seis sayones y en un momento dan con él en el suelo e le quitan los çaraguelles y tendido boca abajo ásele uno de los pies y otro de la cabeça y otro con la dicha caña o bastón empinados se dale con toda su fuerça en la parte trasera de los muslos hasta que digan que basta y de çinco en çinco le revuelven el cuerpo para darle en el otro lado y está otro de los sayones puesto de rodillas que a voces quenta los açotes los quales son de tal manera que a los que pasan de sesenta por maravilla escapan de muerte y al que quieren dar 

/232v/ mayor tormento amárranlo primero de pies y manos, y muy peor de lo que llaman la ley de Bayona y así amarrado lo açotan y no hay diferençia de personas en esto sino quel mayor en haciendo porque hace açotar al menor por más honrado que sea y aunque tenga offiçio Real. Estando nosotros en Hocchiu hizo el toutoc açotar a un capitán de los honrados por bien poca cosa y le mandó dar ochenta açotes y al otro día expiró. Cada mañana quando quieren abrir su puerta que es comúnmente a las ocho o nueve ya está aguardando toda la guardia fuera de la puerta y tiran primero tres versos y tañen su trompeta y un atam- bor grande e luego los menestriles y así abren está asentado con la majestad que dijimos del insuanto en la Relaçión del viaje en Chuinchiu y aún con mayor según la mayoría de la dignidad. E luego entran muchos capitanes a hacerle su acatamiento como arriba dijimos desde lejos hincados de rodillas y llegan con la cabeça al suelo tres o más veces y acabado de hacer esta vene- raçión los capitanes hacen otro tanto juntos todos los de la guardia desde fuera de la puerta que estará casi un tiro de arcabuz de donde está el mandador. Hecha esta veneraçión los capitanes al commun luego los que no han de asistir allí o no tienen negoçios van hacer otro tanto al toutoc y a los demás. Fuera destos mandadores que son los 

/234/ mayores hay uno que llaman Tampoa que es proveedor de bastimentos y hace que siempre haya bastimentos y castiga a los que no acuden con tiempo a las cosas que les mandan traer; yten uno que le llaman Choyqua que castiga a los vagabundos que por todos los barrios hay otros mandadores menores que oyen pleitos y hacen justiçia en cosas menudas e rondan de noche y éstos son a los que suelen enviar los mayores a los [deliquentes] delitos que entre aquellos castiguen. En las demás çiudades de la provinçia tienen sus gobernadores aunque diferente nombre según la preminençia del cargo porque a uno llaman ynçuanto, a otro Hayto, otro pinpito, otro tiacto etcétera y tienen en lugar del pauchin uno que llaman Soupu los alcaides e proveedores como en la cabeçera pero en las villas hay uno como corregidor llamado Ticon y su alcalde mayor Cansin, y uno como alcalde de hermandad Tençu y su proveedor e justiçias menores por los barrios. Por las aldeas tienen sus alcaldes y alguaciles y mandadores sujebtos a su cabeçera de suerte que las villas y su jurisdicciones [justiçias] son subjetas a las çiudades y cada çiudad y villa tiene muchas aldeas sujetas todos éstos tienen sus sayones con sus cañas para açotar y van siempre delante dellos donde quiera que vayan y van dando gritos que hagan todos lugar y se aparten y no lo haciendo luego los mandan açotar y es tanto el imperio e mando que tienen sobre los otros que quando passa

/233v/ alguno delante [dellos] qualquiera que va a caballo se apea de él y se desvía a un cabo y el que va en silla la hace poner en el suelo y se sale della y el que trae tirasol lo abate y el que amoscador lo coge y mete en la manga. Y dicen que ninguna justicia puede condenar a muerte si no son en la guerra los capitanes pero si alguno mereçe pena de muerte tiénenlo en la cárçel hasta que dan aviso de su causa al rey e por su mandado es condenado y assí tienen muchas cárçeles y algunos que están en ellas muchos años. Sus prisiones las que nosotros vimos son unas esposas en las manos de palo o un gran tablón en el pescueço a manera de çepo aunque anda levantado con él e trae una carga y trabajo y en él trae escripta la causa de su prisión. Dicen ser las cárçeles muy escuras y hediondas y los castigos comunes que dan los jueces y justiçias fuera del de la cárçel que dan por castigo son los açotes arriba dichos a todos géneros de persona sin hacer distinción de persona alguna [ninguna] y unos palotillos que ponen entre los dedos y los aprietan fortísi- mamente con unos cordeles que les estrujan los dedos y está dando voces el miserable hasta quel juez lo mande soltar y esto también sirve para dar tormento. Y a las mujeres más usan de palotillos que de açotes aunque también las açotan

/235/ según dizen y también usan castigar a los hijos o hermanos o padre [parientes] del delinquente faltándole como vimos e oímos de algunos e según dicen si el delito es grave aunque tengan presente al delinquente castigan no sólo a él más a todos sus parientes. Todas estas justiçias y gobernadores han de ser de otra provinçia y no de aquella que gobiernan y los mudan de tres en tres años y allende desto envía el rey cada año, a cada provinçia un visitador que lo llaman sanhe el qual desagravia algunos agravios e hace sus informaçiones si usan bien su offiçio el visorrey y capitán general y gobernadores y enviales o llevales al rey o si reçiben dones porque en esto son recatadísimos aunque muy amigos dellos y apenas se negoçiara bien sin untarles las manos pero ha de ser muy en secreto que en público no reçibirán nada. Y esto digo que los que no- sotros vimos, otros muchos puede haber de otra condiçión castigan mucho a los vagabundos y assí son todos muy grandes trabajadores y son enemigos de mercaderes que dicen ser gente vagabunda y que no los consienten si no por evitar que no se hagan salteadores que dicen que hay muchos en la ttierra adentro assí como corsarios por la mar. Y nadie puede salir del distrito de su

çiudad aunque sea en la misma provinçia 

/234 v duplicada en

235v/ sin liçençia escripta que luego darán con él en la cárçel e lo castigarán. Suelen dar la liçençia en papel con muchos sellos y çedulillas de los alcaldes y otros mandadores mas cuando alguno va por pública causa o le quieren honrar dan una pa- tente en un tablón como arriba dijimos y nos la daban a nosotros y los correos que envían con despachos fuera de que en el vestido son señalados van en caballos con un pretal de cascabeles gordos. No admiten tampoco gente ex- tranjera aunque dicen que en Suntien do está la corte hay muchas diferençias de naçiones y cada una vive en su barrio y en la puerta de él está escripto el nombre de la naçión y gente que es. Dieron nos por minuta haber allí estas naciones: Cauchy, Leuquiu, chienlo, Malaca, Payni, Campuchi, Chaucin, Tata, Cauly, Gitpon, Uyue y otros [éstos] últimos dicen ser moros que viven la tierra adentro entre la China y Bengala y todas estas naçiones dicen que pagan parias al rey de China. Vimos nosotros en Hocchiu unos hombres de Lauquiu que nosotros llamamos Leqios que venían a traer sus parias o tributo. Fuera destos mandadores hay otros muchos pequeños y capitanes en muchas maneras entre los quales los que llaman petzon que son muchos también tienen juris- diçión y aun autoridad de 

/236/ andar en silla grande e traer delante de sí sus sayones con las cañas para açotar y cordeles para amarrar y también castigan y todos éstos no sólo en el lugar do residen, mas donde quiera tienen poder para castigar a la pobre gente y assí los tienen avasallados. 

 

De los dioses, ydolos, sacrifiçios y fiestas


Es tanta la suma de los ydolos que vimos por todo lo que anduvimos que no se pueden contar porque demás que en sus templos y casas particulares para ello hay muchos que en una en Hocchiu había más de çient estatuas de mil maneras, unas con seis o ocho o más braços y otras con tres cabeças que decían ser prínçipe de los demonios y otras de negros bermejos y blancos assí hombres como mujeres. No hay casa que no tenga sus ydolos y aun por los çerros y caminos apenas hay peñasco grande donde no tengan entallados ydolos con todo esso a quien por verdadero dios tienen es al çielo y a todos los demás ponen por interçesores para que rueguen al çielo que ellos llaman Thien que les dé salud o hacienda o dignidad o buen viaje. Y entienden que todo lo cria y hace el çielo y al mayor de los que están en el çielo llaman Yohon o yocon Santey el qual dicen que fue ab eterno como el çielo aunque es su inferior y que no tiene

/236v/ cuerpo y su criado deste es Sansay que fue hecho del çielo e tampoco tiene cuerpo a cuyo cargo dicen estar todas las cosas debajo del çielo e la vida e muerte el qual tiene tres criados que por su mandado gobiernan este mundo. Tianquan que tiene cargo de las aguas y, Cuyquan, de la mar y navegantes y Teyquan de los hombres e frutos de la tierra. Tienen también a uno que dicen ser portero del çielo y otros muchos desta manera y fuera destos otros muchos que ellos tienen como por santos que a ellos llaman Phut, y otros Poussad, y adóranlos o porque hicieron vida solitaria y casta y gran penitençia o por haber sido muy valientes como es un bermejo llamado Quanhu, de que arriba hicimos mençión que ayudó a levantarse con el reino a Laupi. Pero a quien más honra hacen es a una mujer llamada Quanin, hija de un rey dicho Tonçou, que hizo vida soli- taria y a su modo santa. Pero los navegantes a otra mujer llamada Neoma natu- ral de la provinçia de Hocquien de una aldea de Hinhua llamada Puhi. Dicen que hizo vida solitaria en la isla de Vichiu despoblada do diçen que hay caballos que está apartada de la costa como tres leguas. Adoran también a los demonios porque no les hagan mal. Suelen poner también tres estatuas juntas de una misma persona 

 

/237/ e preguntados dicen que aquellos tres no son más de uno como vimos en laulo tres grandes estatuas de Neoma assentadas juntas y una reja delante y su altar e luego a los lados una estatua de hombre bermejo y otra de negra que reçiben las ofrendas. Lo que suelen ofreçer después de hechas sus inclinaçiones y oraçiones es perfumes y olores y gran suma de moneda de papel que después la suelen quemar tañendo campanas. También suelen quemar estos papeles sobre los muertos y si es hombre rico juntamente pieças de seda e tienen sus lamparillas ardiendo delante de sus ydolos aunque no es gente muy devota también ofreçen a sus ydolos vacas enteras y puercos, patos, pescados y frutas todo crudo puesto sobre un altar y después de hechas muchas çeremonias y plegarias toman tres taçuelas de vino con grandes humillaçiones y derraman la una para su dios que es el Çielo y las demás se beben y reparten entre sí toda aquella comida y la comen como cosa santificada. Fuera destos ritos y çeremo- nias tienen otras muy ridículas como vimos que en el navío do veníamos ya que estábamos çerca de las islas porque se volviesen según decían Neoma que para darnos próspero viento [viaje] nos había venido acompañando, haçen un navichuelo de caña con sus velas y timón y échanle dentro con muchas

/237v/ ceremonias un pescadillo assado y un poco de arroz cocido y una taçuela de vino y assí lo echan en la mar. Y para echar el demonio fuera del navío pónense todos por los bordos del navío con sendos garrotillos e vienen dos con sendos [cogen dos] grandes caços de arroz guissado derramándolo a la mar de un cabo y de otro, començando desde la proa hasta la popa y tras dellos otros dos armados con alfanjes y rodelas esgrimiendo y haciendo visajes e los demás con sus garrotillos dando en los bordos con grande algazara y otras cosas muy ridículas. También suelen hacer algunos votos e promesas y ofreçimientos. Vimos votos de ayunos de no comer por muchos días cosa de carne, huevos ni pescado nomás de arroz, yerbas y frutas yten unos como frontales de seda que enviaban a ofreçer do iba escripto el que lo ofreçía y por qué causa y a quién. Es gente muy dada a suertes y así en todas las partes y aun por los caminos hallarán las suertes y sus ydolos a los quales hecha primero su oraçión toman gran cantidad de palillos y revolviéndolos toman el que primero se le ofreçe sin mirar y miran la palabra que en él está escrita y por ella van a una tabla do están puestas todas las respuestas. Yten escriben en un palillo esquinado por todas las partes y hecha su oraçión armando un altar con sus çahumerios echan el palillo y lo que sale arriba 

/238/ aquello tienen por çierto y otras maneras. Celebran por fiesta todos los primeros días de Luna y los días quincenos pero prinçipalmente el día [principio] de su año que cae ahora por hebrero. Tiene su año según dicen dos años arreo a doce lunas y el terçero a trece y siempre va seguido a esta quenta aún no llega a nuestro año porque en 57 años nuestro verna a tener dos lunas menos y assí se retrasa el año. Çelebran también muy gran fiesta la oposiçión o quinze en día de su séptimo mes la qual fiesta vimos nosotros en Hocchiu, porque la hacen en todas las casas de comunidad y assí vinieron a hacerla también a la posada do posábamos y la fiesta de los difunctos a honra de Siquiag que fue el instituydor de las órdenes que hay en la China. Armaron en una sala la ymagen de Siquiag con otras muchas ymágenes que estaban de rodillas delante de él y allí un altar grande y siete o ocho mesas aparte llenas de comida y luego a prima noche començaron a cantar por su libro tres hombres el uno como saçerdote y los otros cantores y cantaban unas vozes a manera de salmos y otras como himnos tañendo siempre unas sonajas y un tamborete y de quando en quando tomaba el saçerdote un platillo de aquéllos con la comida y decía su oraçión y asentábalo en el altar y esto hasta que todos los platos se concluyeron que duró casi hasta media noche.

/238v/ De los frailes, ermitaños y monjas que hay en Taybin

Hay en el reino de Taybin dos géneros de frailes según su manera de religión, unos que ni toman carne ni huevos ni pescado sino se sustentan con arroz solo y hierbas y frutas y destos muchos viven como ermitaños como vimos unos en un çerro pegado a la muralla de Hocchiu, el qual estaba en una çeldilla muy chiquita y tenía allí tres ydolillos y al pareçer es que estaba en contemplaçión. Y alrededor sus vergelçillos do tenía sembrados calabaças, pepinos, badeas, berengenas y otras hortalizas y su arroyo de agua y todo este término çercado con un cañaveral alto y espeso desviado de las casas del pueblo como un tiro de arcabuz. otros hay por los montes y çerros y destos vimos algunos que traían rosarios mayores y diferentemente repartidos que los nuestros. otro género de frailes hay que viven en comunidad en los pueblos y éstos según nos dijeron el rey les tiene dadas possesiones de qué se sustenten aunque también vimos en Hocchiu que andaban por la calle pidiendo limosna cantando y con unas sonajas y un gran aventador inclinándolo a una parte y a otra para que el que quisiere dar limosna la ponga o eche allí. Éstos comen de todo. Posamos en una casa dellos en Chin chiu y levantábanse comúnmente más de dos horas 

/239/ antes que amaneçiesse a cantar sus maitines e juntamente se tañía mientras cantaban una campana grande y un atambor y sus sonajas y era al mismo tono que lo que dijimos de la fiesta de los difuntos no les vimos otra cosa cantar sino era aquellos maitines que los acababan casi al alba y de noche y de día delante de sus ydolos ardían perfumes. También dicen que hay monesterios de monjas, no vimos ninguno. Ellos y ellas traen rapadas las cabeças y barbas llámanlos a ellos huxio. Tienen uno como general e vive en corte que llaman Çisua, el qual pone a cada provinçia uno como provinçial que llaman Toucon y el mayor o prior de cada casa llaman Tionlo. Al inventor destas órdenes llaman Siquiag que tienen ellos por santo y era extranjero. Dicen que era de la provinçia de Tiantey aunque unos de sus frailes nos dijeron que de Siria. Creen los chinos ser las ánimas inmortales y que los buenos y santos van al çielo, de los otros nos dijeron [un huexio] que se tornaban demonios. Son en poco tenidos y estimados los frailes y sólo los capitanes y mandadores son estimados por el castigo. Finalmente es la tierra muy fructífera y abundante y de infinita gente aunque infiel y con esso los más [males] que se siguen aquí no conoçen a dios al 

/239v/ qual sea la honra y gloria pa siempre jamás y los convierta y traiga a su conoçimiento. Amén.

/241v/ Estas figuras que se siguen son los dioses y ydolos que adoran en China

/242/ El modo y orden que atrás queda figurado es el que se tiene siempre en la salida del rey de China fuera de sus palacios la qual es bien raras veces porque hay rey y ha habido munchos que en toda su vida no han salido de su casa. Los personajes graves que salen en su guarda y acompañamiento son todos los mandarines y según la grandeza del cargo y mando que cada uno tiene va más cerca o lejos de la persona del rey. De la demás gente es infinito el número que le acompaña. Tiene por constumbre cada año dentro de su casa hacer una salida y es a echar el arado en la tierra el mismo rey por su propia mano porque tienen por fee que será el año muy fértil y abundante de todos los mantenimientos haciendo el rey este acto. Vive con tanto temor y recato que las veces que sale fuera de su casa o en ella a hacer esto es de la manera y orden que se sigue. Hace que vaya por todos sus reinos la persona de mayor confiança que tiene acerca de la suya y éste va mirando las personas más parecidas a la del rey así en cuerpo como en la fisonomía del rostro y de éstos escoge doce y los trae a la casa real y éstos asisten en ella siempre y la vez que ha de salir el rey los visten con las mismas vestiduras y ynsignias reales que él lleva y ponen a cada uno en su carroza que es como la propia en que va el mismo rey sin discrepar un solo punto della de manera que sale en trece carrozas o coches todos de una misma hechura a los qual estaban a cada uno seis venados la vez que sale a este efecto de 

/242v/ echar el arado. A diferencia de los caballos que lleva en la salida principal de suerte que nadie de los que van con él sabe quál es el rey ni más de que le acompañan y si no es las personas de su casa y servicio no hay otros que le conozcan. Y vive con todo este recato muy temeroso de alguna traición, delante de la gente que va en su acompañamiento que ya se ha dicho que no se puede numerar van dos pendones o enseñas que en el medio de la una va escripta esta palabra —Huyr— y el que llegando este pendón no huye o se esconde de manera que no lo vean y le cogen e açotan cruelísimamente y si llega el segundo pendón que trae por título en el medio de él —que viene el rey— y le cogen a vista de él luego le cortan la cabeza y para estos castigos van ministros diputados que con gran- dísima brevedad los ejecutan en los transgresores. Las demás ynsignias que lleva son militares excepto los payos que son como quitasoles en España y los abanillos grandes que éstos lleva los más privados del rey

/244/ de la forma que queda pintado atrás. Se juntan en sus batallas los chinos con los tártaros los quales tártaros no traen en su ejército más que sólo un estandarte al qual siguen y guardan toda la gente de él. Los chinos reducen toda la cantidad de gente de guerra que tienen en sus ejércitos a cinco banderas u estandartes de las colores y maneras que van pintados, adviértese que los más destos chinos y tártaros pelean a caballo y con armas enastadas y otras diferençias dellas que es fuerça se ocupen las dos manos en jugalas y había muncha duda en el modo de gobernar el caballo teniendo las dos manos ocupadas ya se salido della porque se ha sabido por cierto que gobiernan los caballos con los pies como nosotros con las manos y los tienen aconstumbrados y enseñados a esto y así no llevan riendas más de unas cabeçadas por adorno.

/275/ Husin

[Al margen: Husin] Este ydolo llamado Husin fue el primero que entre estos chinas ynventó el arte de navegar y que primero hizo navíos. Antigua- mente le llamaban en sus tormentas y trabajos y siempre le sacrificaban aun- que agora no le tienen en tanta veneraçión salvo los de Canton como son los que vienen a estas yslas y han de navegar así es dellos más reverenciado. Y esto de sus ydolos es propiamente como nosotros tenemos memoria de hombres famosos y valerosos que hubo en nuestra España y en otras partes y les estimamos por su valor. Ellos ni más ni menos a los primeros ynventores de qualquier arte y oficio y a todos aquellos que han sido entre ellos hombres famosos en la guerra los adoran y toman por abogados para con dios convirtiendo la honra que nosotros hacemos a los nuestros ellos a los suyos en adoración aunque sobre todos reverençian a un solo dios porque dicen que éste es amo y señor de todos los demás y que ellos son sus criados y que así los tiene en el cielo acomodados en ofiçios según lo que ellos fueron.

 

[Al margen: Hantea] Hantea es ydolo de los de Chincheo y no adoran a otro porque deste son socorridos y favorecidos en todas sus neçesidades.

[Al margen: Yusanconcho] Yusanconcho es dios de todos los montes, adóranle generalmente en toda la China y le hacen sacrificios quando han de ir a caça

[Al margen: Ybayconchu] Ybayconchu le sacrifican los pescadores porque le tienen por dios de la mar.

[Al margen: Lochia] Lochia es grandemente tenido destos chinas porque dicen que naciendo de allí tres días se fue a bañar a la mar y el dios della se enojó con él de manera que Lochia entró en su casa y se la quebró toda echándosela por el suelo y al cabo pelearon los dos 

/275v/ y Lochia quedó vencedor y el dios de la mar vencido luego acabada esta contienda tuvo otras munchas con otros dioses y hombres valerosos de su tiempo y siempre salió vencedor esto duró hasta los siete años de su edad y en llegando a cumplillos y con una junta de su padre y madre y al padre le dio los huesos de su cuerpo diciendo que aquello tenía de él por habérselo dado y a la madre volvió la carne diciendo lo propio y en acabando este razonamiento se subió al cielo. Y que el dios mayor le recibió muy bien y le hizo capitán general de todos los soldados del cielo y que éste castiga a los demonios quando hacen algún desacato contra dios que en esto parece conocen y se arriman a la soberbia de Lucifer cono- ciendo que la tuvo y que fue él y los de su quadrilla desposeídos del cielo por ello y que este Lochia fue el que hizo el castigo y ahora lo hace siempre que los demonios hacen mala la gente dicen que todos estos soldados los tiene metidos en aquel cerco o rodezno que tira con la mano que de allí los saca mil o cien mil o los que ha menester para hacer el castigo y luego los vuelve a encerrar en su fuerte o cerco. También dicen que quando hay algunos mons- truos en la tierra dañosos que éste baja a matallos y por todas estas fabulosas causas es adorado y tenido en gran veneración de esta gente.

[Al margen: Sansayco] Sansayco este adoran porque les dice y da aviso de todo lo que les ha de suceder como si uno está enfermo echan suerte con unas monedas de latón como contadores de España y escripto en ello ciertos caracteres y échanlos como quien juega a castillo y león y según caen estos caracteres hacia arriba o hacia abajo pronostican su subceso. Para echar estas suertes el sacerdocte o por mejor decir 

/276/ hechicero que las ha de echar ayuna primero dos días y dicen no ha de estar con pecado para echarlas; y luego hacen sus oraciones encendiendo candelillas y çahumerios y van rogando a Sansay que si ha de morir aquel enfermo que tantas señales de aquellas caigan hacia arriba o hacia abajo como ellos quieren pedir o señalar y si sale como lo piden tienen por fee que así será. Por estas suertes consultan todas sus navegaciones, guerras, jornadas, caminos y todo lo demás que han de hacer hasta los partos de las mujeres y como he dicho tienen tanta fee con esto que si la suerte les dice que no saliendo mal no harán el camino o la cosa que fuere aunque les vaya la vida en ello hasta que la suerte le vuelva a salir bue- na entonces lo hacen y ésta es la causa de adorar a Sansayco.

Siamcou

[Al margen: Siamcou] Fue en su tiempo una mujer que sanaba de todas las enfermedades que había con agua o vino o vinagre según ella quería. Esta bebida traía en una calabaça y no curaba sino a hombres desahuciados ya de vida y esto hacía por más prueba y muestra de su saber y poder. Después de muerta creen se subió al cielo y así la adoran, también dicen fue mujer valerosa y que peleaba como un hombre muy valiente y así la ponen con una espada desnuda.

[Al margen: Siamcoa] Siancoa fue marido de Siancou, tuvo el propio poder y oficio de curar que su mujer Siancou y así en el mismo grado es reverenciado. También dicen de la espada de Siancou que quando algún diablo quería llevar algún cuerpo de algún enfermo que ella con la espada se lo quitaba. Confiesan que hay diablos y que llevan a los malos aunque por diferente vocablo porque para decir que uno es gran bellaco y mal hombre lo yncluyen en decir tiene mal coraçón y

/276v/ por el contrario decir que uno tiene buen coraçón es decir todo el bien pusible.

[Al margen: Toute] Toute es dios de la tierra y abogado de los ganados y que sana así los animales del campo como los de mestiços de sus enfermedades.

 

[Al margen: Quialara] Quialara tiene a quenta de mirar la tierra y es abogado de los edificios y así quando se ha de hacer alguno suntuoso le sacrifican.

[Al margen: Tiansu] Tiansu este dicen ata los demonios y quando hacen

mal a los chinos que los açota y finalmente que es el dios y señor de los demonios. Y queriendo una vez el rey hacer experiencias de si era así le dio un vaso lleno de agua y le dijo hiciese algo y él puso el vaso en el aire y hizo estuviese quedo y preguntándole el rey que quién tenía aquel vasso respondió que un diablo criado suyo. Éste tiene munchos parientes hoy vivos y quando éste murió luego quedó otro de su linaje en su lugar y con el mismo poder que él y así va en faltando uno saliendo otro y éste que ha de ser nace con unas señales en las manos que es testimonio de que ha de ser y es el que ha de mandar y gobernar los demonios. Este Tansu también está con los demás en el cielo según ellos creen y dicen que quando el que queda en su lugar le quie- re consultar alguna cosa grave o tomar su consejo quema un poco de incienso y unas pocas de uñas de las que eran suyas que se las cortó quando se quiso morir para este efecto y que luego baja del cielo y le habla y dice lo que ha de hacer. esto es lo que creen de su dios Tiansu.

[Al margen: Chinbu] Chinbu fue un gran soldado en vida de grande esfuerço y ánimo y acabó grandes ynpresas entre ellos depués fuese al cielo y el dios mayor diole

/277/ por verle tan valiente las llaves de las puertas del cielo y la guarda dellos y así las abre a los de buen coraçón que son los que han vivido bien y a los de mal coraçón que son los malos las cierra y así los lleva el diablo.

[Al margen: Tengançuçe] Tengançuçe dicen que tiene un libro en que tiene hecha memoria de todos los hombres de China, cómo se llaman y quan- do uno es muy bellaco y de mal coraçón que él enojado desto le quita del libro borrándole y que luego muere el que él borra de su libro. 

[Al margen: Puacoa] Puacoa tiene otro libro como Tengançuce en que hay todos los nombres de todos y quando uno es de buen coraçón le asienta y hace merced de los días o años más de vida de los que había de vivir porque es de buen coraçón este error va con los demás.

[Al margen: Hamtam] Hamtam fue hombre de munchas trazas y ardides así en cosas de paz como en guerra, fue valiente y también tuvo poder de atar los diablos con aquella cadena y este Hamtam y Quan ya están en el cielo y son como criados de Chimbue que es el que guarda las puertas del cielo.

[Al margen: Quanya] Quanya también fue gran soldado y es tenido entre ellos como entre nosotros el apóstol Santiago porque dicen que en las guerras que ellos han tenido y tienen con los Tártaros le vieron munchas veces pelear en el aire en favor suyo y daño de los Tártaros y que mató tantos que fue causa de una gran victoria que entonces tuvieron.

[Al margen: Chinteym] Chinteym fue un gran médico de herbolario, hizo grandes curas y por esto le adoran también.

[Al margen: Chincun] Chincun también fue del arte de Chintin y así le es ygual en los sacrificios.

[Al margen: Terhu] Terhu está en el cielo y tiene este oficio que quando se pelea en la Tierra le dice a dios lo que pasa

/277v/ en la batalla y diciéndo- les que cómo es ése su dios si tiene menester que otro le diga lo que pasa responden que dios todo lo ve pero que quando se pelea que no lo quiere mirar y que vuelve el rostro y los ojos a otra parte y que este Terhu le dice entonces lo que pasa.

[Al margen: Gougian] Goujian tiene cuidado desde el cielo quando los diablos hacen algún mal a la gente. Toma munchos puñados de ladrillos de oro y de ciento en ciento y mil en mil arroja tantos que los demonios de mie- do se recogen y no osan salir a hacer mal.

[Al margen: Tiosian] Tiosian es el dios a quien sacrifican quando la mujer [es] estéril y dicen que sacrificándole y haciéndole fiesta luego les da hijos y más que si el diablo quiere llevar algún muchacho él le tira con el arco de bodoques y se lo quita.

[Al margen: Honsun] Honsun fue un moço entre ellos muy valiente y de gran esfuerço, no vivió más de hasta edad de quince años y así por su valor le adoran.

[Al margen: Hiaugançue] Hiaugançue es tenido por dios de las nubes dicen que quando son bellacos y de mal coraçón éste hace muncho ruido y estruendo en el cielo y echa rayos a la Tierra que es quando truena y esto piensan sucede por pecados y culpas de los hombres.

[Al margen: Juabchu] Juabchu dicen sanaba con palabras de qualquier mal o enfermedad y les daba salud, es abogado contra los venenos, mordedu- ras de víboras, sierpes y cosas ponçoñosas.

[Al margen: Sumhonsi] Sunonsyy este sabe pelear y dicen que oye todo quanto se habla en el mundo o por mejor decir en su china por paso que hablen y por esto le adoran como persona que sabe todos sus tratos y conciertos.

[Al margen: Chiendiem] Chendiem ha sido también hombre famoso y creen que ve todo quanto se hace en el mundo y así por el

/278/ consiguiente que al otro porque oye y a éste porque ve entrambos son destos adorados y tenidos en veneración.

[Al margen: Honsugançue] Honsungancuen es un gran dios a quien adoran y reverencian más que a otros munchos de los sobre dichos por haber sido de particular e esfuerço entre ellos y entienden que éste es allá en el cie- lo un gran dios y así le estiman en más.

[Al margen: Loocum] Loocum es el dios mayor señor de onsun gana cue y de todos los demás éste es el gobernador de todas las cosas y finalmente el que más reverencian de todos como a más poderoso que todos los demás. Éste no ha sido entre ellos como estos otros sino que le adoran por dios supremo a todos los demás.

/278v/ Lo que ahora de aquí adelante se ha de proseguir y ver es a algunas aves y animales y moustros que algunas por tiempo y otros muy de ordinario se ven en China y lo que se dice de cada una de las propiedades malas o buenas que tiene. Acerca de éstas dicen grandes dislates que el demonio les debe de persuadir por ser munchas de las cosas que se dicen dellas ymposibles de creer. Y de algunas aves y animales no se dice nada en su quadro porque la brevedad del tiempo no dio lugar para poderse saber enteramen- te ni ninguna parte de lo que dellas se pronostica; y dice otras que son aves las quales hay muncha abundancia en China se pusieron por curiosidad para que se vea la diferençia que hacen a las de España.
 

[De la 279 a la 302 hay recuadros de aves, animales y monstruos de China con breves notas.

Luis Barandica Martínez. El Códice Boxer. Edición moderna de un manuscrito del siglo XVI. 2019. 

English Translation

[213] An Account of the State of Affairs in China, More Correctly Called Tai Ming

The country we typically call China was called the kingdom of Cathay by the Venetian Marco Polo, perhaps because such was its name in the Tatar language at the time, for when he went there, in approximately 1312, the Tatars were in power. The natives of these islands call China Sangley, and the Chinese merchants themselves call it Zhonghua. But its proper name in our day is Tai Ming, which is what it was called by the Emperor Hongwu, who forced the Tatars out of China, just as at different times in the past it had several names, such as Hanton, Tuntzon, Guan, Tong, Gu and Cathay. Some of the things we shall be discussing here regarding this realm we were eyewitness to, while others have been culled from their own printed books and descriptions of their land, for they have a natural curiousity about themselves. Not only have they given us general and detailed descriptions of their own country, but they have also printed books about it in which are described all its provinces, cities, villages, and frontier posts and garrisons, plus all their details, and their families and taxpayers and taxes and revenues that the Emperor receives from each one of them. There came into my possession seven differ- ent books, printed in different years and written by different authors; and thus by comparing them I have been able to better arrive at the truth, although these people know little about orthography or geometry, let alone arithmetic. Their drawings are very crude, and even the distances and circumferences are so inaccurate that it is impossible to reconcile them in some  

[213v] places. Nevertheless, I shall follow what seemed to me most factual after comparing all of these with some of their rutters which came into my possession. As far as distances are concerned, I shall be abbreviating them considerably in some places from what is written in their books, for even after taking them one at a time, and then adding them together, their sum is highly inaccurate in their books. So what I shall be reporting here for the size of the land and distances will be much reduced from what is found in their books, but, by my estimation, more accurate. And I leave the truth to future writers and experience9 when the entire country is further explored; in all else I shall follow what is written in their books. And we shall be calling this country Tai Ming, for that is its proper name, because I do not see where the Portuguese could have come up with the name China, or Sina, unless they ran across it in some village or location in these environs and then called the whole country by this name, just as in these islands, the Bruneians, though they are also called Burneyens, are also called Chinese. But we needn’t quarrel over names, since the first discoverer calls it whatever he wants, and it keeps that name forever.

Regarding the Great Size of the Kingdom of Tai Ming and Its Location

The kingdom of Tai Ming measures approximately 1,000 leagues in length and 400 leagues in width and nearly 2,500 leagues in circumference. It is bounded

 

[214r] on the east and the south by the eastern Indian Ocean of India, which the ancients called Serica. On the other, western, side is a very big river, which rises in some lakes some fifty leagues from the sea; it then runs many leagues to the north, finally passing by the end of the wall that divides [the Chinese from the] Tatars, and then, after coursing nearly 100 leagues outside the wall, it bends towards the east and enters China, nearly dividing it through the middle, and empties into the sea in the province of Nanjing, after twisting and turning for more than 1,000 leagues. In the northern region there is a magnificent wall or barrier made from dressed stones. It is one of the world’s most extraordinary pieces of workmanship ever produced, for it must be 600 leagues long, seven fathoms high, and six fathoms wide at the base and three at the top, and it is said to be completely faced with tiles. According to their histories, this wall or barrier was built by the Emperor Qin Shi Huang nearly 1,800 years ago. And although outside this wall there are many cities or towns that are frontier garrisons against the Tatars where the Chinese Emperor has installed two viceroys and three commanding generals, they are not considered part of the kingdom of Tai Ming (though they are subject to it) because this territory was acquired and annexed after the Tatars were expulsed. And this realm has nearly 800 leagues of sea-coast. Beginning at 20 degrees latitude, the coast runs nearly east by north-east as far as 25 degrees, where the city of Fuzhou is located. And from there 

[214v] the coast continues north-east as far as 29 degrees, where it curves back to the north and at times to the north by north-east as far as approximately 45 degrees, at which point it turns back to the east, creating a sea that is like the Adriatic or the Gulf of Venice, which penetrates the province of Shandong and runs to the north-west for 100 leagues. From the far end of this sea it is no more than a three days’ journey up the river, which cannot be navigated by large ships, to the capital or lead- ing city of the kingdom of Tai Ming, called Shuntian, where the king resides. I believe that Shuntian sits at approximately 50 degrees latitude. This whole coast as far as 29 degrees latitude, where the city of Ningbo is located, or Linpo, which is how it appears on our maps, is clean and reportedly has very good ports. From what little we could glimpse off the coast of Fujian, it was full of clean ports with very deep water, because along the whole coast are innumerable islands, all of which are considered to belong to the same country of Tai Ming—many of them populated and many unpopulated. And thus the sea between them is like rivers. But heading up the coast from Ningbo past the entire province of Nanjing there are many shoals. And from there the coast is reportedly clean, although the entrance to the gulf that I mentioned above that begins in the province of Shandong is said to be dangerous and have rough waters, such that they dare not cross it from point to point, but rather by coasting it.

In addition to these islands that lie next to the coast there is a very great number of 

[215r] large populated islands. I shall list the ones depicted in their drawings. Beginning with the last one in the province of Guangdong,30 which we said was situated in 20 degrees, from there close to 40 leagues sea-ward is reportedly the large and inhabited island of Kauchi, which is under tribute to China. Opposite the province of Fujian, past Takao, which we saw, as is related in our report, to the north-east of it is the island of Lan Hsien. North-east from there is Lu Hsien, and from there to the east is Siaugij, and from thence to the north-west is Xiao Liuqiu, which is east of Fuzhou. To the north of this is Da Liuqiu; these islands are called Lequios on our maps. Further north is Humal, off of Zhejiang. From there to the north is Japan, which we call the Japones. And farther to the north of the Japan is Chao Hsien. And next to the strait of the gulf that penetrates Shandong is Teng Lai. And at the furthest extreme of Tai Ming is the Yalu River. We had neither time nor opportunity to discover the names of the peoples and nations that border on the country of Tai Ming, and therefore we shall only write here what we call Tatars and whom they call Tacsuy. And these are the ones they have had the most wars and conflicts with, more than with any other nation, and with whom they have had to negotiate the most.

[215v] Regarding the Provinces into Which the Kingdom of Tai Ming Is Divided

This kingdom of Tai Ming—everything contained inside the aforementioned wall, the great river and the sea—is divided into fifteen provinces, which they call sheng, two of which are governed by high courts, which are Beijing and Lamquiaa. Beijing, or Pacquin, is where the Emperor resides, and is governed by his high court, and Nanjing, or Lamquiaa, was the ancient seat of the kings, and thus was also governed by a high court. And Beijing means ‘Northern Court’, and Lamquiaa means ‘Southern Court’, because the main cities of each of these provinces, which cities are respectively Shuntian and Yingtian, lie due north and south of each other, 340 leagues apart. Another thirteen prov- inces, called buzhengshi, are governed by viceroys. And to begin with, Beijing is the chief province, the boundaries of which extend to the aforementioned wall. On its east is the province of Shandong, or Suatan, which reaches to the sea, and thus also to the wall, because it begins at the sea. And to the west of Beijing is Shanxi, or Suansay, and then Shaanxi, in which province the barrier or wall comes to an end after running there from the sea for 600 leagues. And south-west from Shaanxi is Sichuan,

[216r] which is bounded on the west by the aforementioned big river. And southwards from Sichuan is Guizhou, and then Yunnan, or Onnam, which is the southernmost boundary of Tai Ming. And on the west it has the big lakes where the aforementioned river rises, and high mountain ranges; on the south side it reaches almost to the sea. I have heard that this land is harsh, and that the sea-coast is uninhabited—they say that region is uninhabited. Eastwards from Yunnan is the province of Guangxi, or Cuansij, which while not extending all the way to the sea either, comes close to the coast. After that is the province of Guangdong, or Guyntan, where the Portuguese have settled. And continuing eastwards along the coast is the province of Fujian, or Hokkien, where we went, and further on is Zhejiang, in which the coast doubles back towards the north. And above it is Nanjing, or Lamquiaa, and then the last province on the coast, Shandong, which we have described above. And these are the provinces that encompass all of Tai Ming in a circuit. And three more provinces lie in the center of this ring, which are Henan, Huguang and Jiangxi. Henan is in proximity to the following provinces: Beijing, Shandong, Lamquiaa, Huguang and Shanxi. And going from Henan towards Guangxi, Huguang lies between them, a little to the south-west. And Jiangxi lies between Huguang and Hokkien, almost to the south-east of Huguang. We have provided 

[216v] two names for nearly every province, the first in the courtly language and the second in the language that is specific to the prov- ince of Fujian.

Regarding the Number of Cities and Towns in the Kingdom of Tai Ming

The kingdom of Tai Ming has two kinds of cities in its fifteen provinces; the first are called hu or fu and the second are called xian. The most important ones are usually called fu; each one of these usually has its own governor, except the capitals of the provinces, where the viceroys usually reside. But the cities called xian are normally subject to the governor of some fu, though some xian are not thusly subjected, but have their own governor; contrariwise, some hus are subject to the governor of another fu. The towns are called zhen. In fine, there are in all of Tai Ming fifteen provinces and 390 cities, of which 155 are fu; and there are 1,155 towns. And the number of villages is infinite, for each city and every town has a great number of villages subject to it, some more than others. And these cities and towns have the following distribution: In the province of Beijing, there are twenty-seven cities, of which eight are fu, and there are 115 towns. In that of Shandong 

[217r] there are twenty-three cities, six of which are fu and eighty-nine are towns. In that of Shanxi there are twenty-three cities, four of which are fu and twenty-nine towns. In that of Henan, twenty cities, eight of which are fu and ninety-seven towns. In that of Shaanxi, twenty-eight cities, eight of which are fu and ninety-four towns. In that of Sichuan, twenty-eight cities, eight of which are fu and 105 towns. In that of Huguang, thirty-one cities, fifteen of which are fu and ninety-five towns. In the province of Zhejiang, twelve cities, eleven of which are fu and seventy-five towns. In that of Jiangxi, fourteen cities, thirteen of which are fu and seventy-four towns. In that of Fujian, nine cities, eight of which are fu and fifty-eight towns. In that of Guangdong, seventeen cities, ten of which are fu and seventy-one towns. In that of Guangxi, fifty-five cities, twelve of which are fu and fifty-eight towns. In that of Yunnan, sixty cities, twenty-two of which are fu and thirty-four towns. In that of Guizhou, thirteen cities, eight of which are fu and eight towns. There are other cities and towns apart from these that are not included in the government or in the list of provinces; among these are seven cities fu of salt-makers, and in the border regions, another eleven called comien, ____ called xuanfusi, and eleven called zhangguansi, and fifteen called anfusi, and one cantosi, and 115 called tionco. And thus the sum of all the cities and towns is 1,720, all of them surrounded by high stone walls. And in addition to these there are many other walled towns that are garrisoned along all the boundaries, both terrestrial and maritime, as we encountered 

[217v] on our journey to Zhenhai, a very large walled town that reportedly has a garrison of 10,000 men, and after that, Tionçoçou, mentioned above; these towns are not included in the list above for same reason that the entire coast and the frontier districts are studded with garrisoned armies. And these have not been included in the list of cities and towns, though I could have easily listed the names of every city and town, for they were all obtained, but in order to avoid prolixity and because it seemed superfluous to do so, I shall not enter them into this account. One thing that should be noted is that each province has a capital or metropolis, and though it has its own name, they also normally give it the name of the province itself. For example, Fuzhou, which is the metropolis of the province of Fujian, is also regularly called Fujian. And in the province of Guangdong, the capital is Guangzhou, which is also called Guangdong. And thus the prov- ince where the King resides, called Beijing, or Paquin, is the capital where the Emperor resides continuously, is also called Shuntian, which means ‘Heavenly City’; the same city is also called by the name of the province of Beijing. And in most of their writings and printed books they call it Jinshi, or Quiansay, which means ‘The Great Court’.

 

[218r] And thus Marco Polo also called it Jinshi although he interpreted this name to mean ‘Heavenly City’; but that is not what it means. Rather, such is the proper meaning of Shuntian. And it is the largest city in all of China; according to their books, it takes two days to walk across it.

The Emperor’s palaces there are so big that they reportedly occupy the space of a city, where he has every kind of amusement. And it is said that he never steps foot outside his palace, nor does anyone ever see him except for his servants and a few very important people. And they consider him a demi- god, telling fantasies about him, such as that no bird or animal ever deposits manure on the royal palace, etc. According to their books, from Fuzhou, where we stayed, to Beijing is a journey of eighty days, 612 leagues. We also garner from their books that from Guangzhou, which is the capital of Guangdong, to Shuntian, the capital of Beijing, is 103 days’ journey, 783 leagues. I do not wish to record the distances from the remaining cities and towns to Beijing because doing so seems superfluous to me, though I have collected all this information.

 

Concerning the Fighting-Men, Garrisons and Weaponry

In all the provinces of Tai Ming there is a very great number of fighting-men, some of which are natives 

[218v] and from the same province, which are called jun, and which make up the largest portion; they do not bear arms, nor do they use them, nor do I think they even have any in their houses, because although we entered many of their residences, we did not see any weapons. These are people whose sole task is to man the wall and defend it when the need arises. And each one has his assigned place where he must go. And where we saw this extensively was in Fuzhou, where the wall has many casements because it is covered with tile. And in each one was carved the name of the squadron that was required to report at that casement; these squadrons com- prise ten men each. And it is the responsibility of these men to repair any part of the roof or the face or any other part of the wall assigned to them if it falls down. At regular intervals there was a garrison station with a garret above it, which is the sentry’s post during a siege. In each of these guardrooms is writ- ten the name of the captain, whom they call çey or zhang, who must report there together with his men. In the guardrooms of the wall of Fuzhou there were between seventeen and twenty casements, spaced approximately 100 common paces apart. The same is true of the other cities and towns. Although the wall was not faced with tiles, it had its openings in the battlements, each with the names of those who had to present themselves there, called jun. This responsibility and post is passed down from father to son, 

[219r] and because of their title of soldiers, they pay no taxes.

The other kind of fighting-men are outsiders from other provinces who are paid for their services. And among these must be included the guards of the viceroys and governors and captains and justices, and all the servants of these ministers of justice, sheriffs, bailiffs and executioners, etc., and even all the sailors who man the royal fleets and ships. As all these are counted among the number of fighting-men soldiers and garrisons, their number reaches an incredible total, amounting to 4,178,500 foot and 780,000 horse, distributed in the following manner: In the province of Beijing 1,141,100 foot and 229,000 horse; in Shandong 223,800 foot and 99,000 horse; in Sichuan 152,600 foot and 32,900 horse; in Henan 140,000 foot and 15,900 horse; in Shaanxi 130,000 foot and 61,000 horse; in Sichuan 120,000 foot and 10,000 horse; in Huguang 310,000 foot and 72,600 horse; in Lamquiaa 840,000 foot and 70,000 horse; in Zhejiang 160,000 foot and 40,000 horse; in Jiangxi 110,000 foot and 30,000 horse; Fujian 200,000 foot; in Guangdong 157,000 foot; in Yunnan 170,000 foot and 80,000 horse; in Guangxi 100,000 foot and 12,000 horse; 

[219v] in Guizhou 160,000 foot and 37,400 horse. Of these outsiders, the guards of the captains and governors, and the guards of the city gates, which are continuously guarded, are armed at all times. Their weapons are harquebuses, pikes and halberds, and other kinds of hafted weapons, some like scimitars and others in the manner of sickles designed to cut legs, and still others with three prongs, as well as scimitars and bucklers. They also use bows and arrows in battle, both ahorse and on foot. And these archers are reviewed every month, and they are very skilled in the use of their weapons. We witnessed [one of these reviews] in Fuzhou, two captains with 600 soldiers each, and it was impressive how skillful and quick they were in carrying out their responsibilities, although their charges were not executed with the kind of order we use, but in crowds, all cramped very closely together. All of their artillery, at least what we saw of it—and we did visit an armory in Fuzhou—is worthless, consisting of small iron pieces. And they do not have bastions or cavaliers96 from which to play their artillery; instead, all their force is directed at their gates. They use gunpowder fire-bombs extensively, especially on their ships, and fill them with many iron caltrops that together with the fire fill the

[220r] deck of the ship so that nobody can walk on it. They also use flaming arrows to set the sails on fire, as well as many bundles of large javelins with iron barbs on long shafts. The iron tips used for boarding are more than half a fathom100 long. 

 

Regarding the People That Live in the Kingdom of Tai Ming and Taxpayers and Taxes

 

Although it is impossible to report the precise number of people that live in such vast and populous kingdoms—this information is not recorded in any of their books, for there are countless people according to the register of tax- payers and other things that are written—, some notion can be arrived at. An idea of their magnitude is suggested by observing that the fighting-men alone total nearly five million. But in regards to taxes, it should be noted that in the provinces of Tai Ming the people are divided into households, and that some of these are nobles and others are commoners. And the nobles can be recognized by the square bonnets they wear, which resemble a clergyman’s biretta, while the commoners wear a round one. And by what we saw wherever we went, there are nearly as many nobles as there are commoners. And among the families of commoners, some pay for six or eight or less taxpayers, even though there are many more people in their household, as many people told us, one of whom was a man named Jacsiu. He told us 

[220v] that in his household there were seventy men, and that they only paid taxes for seven. And another man told us that in his household there were close to sixty men, and that he only paid taxes for four. Hence the record of taxpayers is much less than the number of commoners. This caveat should be born in mind regarding the numbers of households and taxpayers in each province, which is as follows: In the province of Beijing, 418,789 households, 3,413,254 taxpayers. In the province of Shandong, 770,555 households, 6,759,675 taxpayers. In Shanxi 589,959 households, 5,084,015 taxpayers. In Henan 589,296 households, 5,106,107 taxpayers. In Shaanxi 363,207 households, 3,934,176 taxpayers. In Sichuan 164,119 households, 2,104,270 taxpayers. In Huguang 531,686 households, 4,325,590 taxpayers. In Lamquiaa 1,962,818 households, 9,967,439 taxpayers. In Zhejiang 1,242,135 households, 4,515,471 taxpayers. In Jiangxi 1,583,097 households, 7,925,185 taxpayers. In Fujian 509,200 households, 2,082,677 taxpayers. In Guangdong 483,380 households, 1,978,022 taxpayers. In Guangxi 186,090 households, 1,054,767 taxpayers. In Yunnan 132,958 households,

[221r] 1,433,110 taxpayers. In Guizhou 148,957 households, 513,289104 taxpayers. Thus the total of the households in all the fifteen provinces totals 9,676,246, and taxpayers, 60,187,047. And this total does not include the cities of the salt-makers, nor the others that we said were outside the jurisdiction and register of the fifteen provinces, because they and their subjects are not included in this register, along with many others, because they bring no revenue to the Emperor beyond supporting the western frontier garrisons; there is nothing about them in the books except their names. And neither is there anything in the books about the people who live in just the seven cities of salt-makers. The number of subject villages is incredible; it is said that there are 1,177,525 villages, which, even if they do not average more than 30 households apiece, would amount to more than 35,000,000 people, from which it can be judged what an infinite number of people there are in this realm. And in fact the country we travelled through was a veritable ant-hill of people, and I do not believe there is a more populous land in all the world. The taxes which are collected each year by the king, when converted to our weights and measures, are as 

[221v] follows: silver 2,863,211 ducats; hulled rice 60,171,832 fanegas; barley 29,391,982 fanegas; another kind of grain [sic] 139,535 quintals; salt 5,990,262 fanegas; silken pieces of 14 varas 205,598; pieces of cotton cloth 130,870; raw silk 47,676 pounds; clean cotton 12,856 arrobas; pieces of linen 3,077; petates106 2,590. They say that all this belongs to the Emperor, which does not include everything that is given to the judges, viceroys, governors, justices, captains and soldiers, which is not included in this report. We only included in the amount of rice eight million fanegas, which is what is given to the Emperor’s bodyguard and for the city of Beijing.

Concerning the Antiquity of the Kingdom of Tai Ming and Details

Their histories, which also come into my possession and which discuss the origin of the population of their country, include a slew of fantasies, for they claim the heavens and the earth and the water were all joined together ab eterno, and that one called Taiji separated the earth from the heavens, and soon a man was born named Pangu, who never married or had children. And after him was born Tianhuang, with his thirteen

[222r] brothers. And their descendants possessed the land for more than 18,000 years. After them came Dihuang with his eleven brothers. And his descendants lived nearly the same number of years. And afterwards Renhuang with nine brothers, and they lived many years as well.110 Thus between the time of the separation of the heavens and the earth and the appearance of the race of men who now live, more than 90,000 years have passed. And they esteem all of these as saints. After this there fell from heaven to the province of Shandong a man called Fu Xi Sanhuang and a woman, who were nursed by heaven. And from these two descend all the people in the world. After him came Sinon, and then Youchao, who, seeing that the people lived like savages, organized them into communities and taught them how to build houses in the trees. Afterwards came a woman called Tayhou, whose son was Hoquiu Yntey. And his son was Da Yu, who was the first Chinese Emperor, and he ruled for 100 years. To this point all is fantasy. Everything from here on I understand to be true history. And to avoid prolixity I shall not list the names of the emperors, nor the times of their reigns, but shall rather summarize the changes that have occurred. His kingdom, and those of his descendants, continued for 2,257 years and 117 emperors. After these there arose one named Qin Shi Huang, who built the barrier or wall that we discussed earlier, which is 600 leagues long. And he engaged the 

[222v] entire kingdom in its construction, ordering one man of every three, or two of every five, to report from all over. And because they went to such different climes from such faraway lands, countless people died during the construction; consequently they rose up against him, killing him and one of his sons after a reign of 40 years. And then followed the reign of Han Gaozu; and there were twenty-five kings in his lineage, which lasted 410 years. Against the last of these, Xiandi,122 rose up one of his nephews, called Liu Bei, with the help of two very valiant men, one of reddish complexion named Guan Yu, considered a saint by the Chinese, and the other a dark- skinned man called Zhang Fei. He began to reign, though the kingdom was divided into three parts, and this division lasted forty-one years. At the conclusion of this period, Jin Wu Di rose up against the son of Liu Bei, named Gongsi, and took over the entire kingdom. And there were fifteen emperors in his line who reigned for 176 years. Against the last one, who was Gong Di, rose up Shao, and there were eight kings in his line who reigned for sixty-two years. The last of these was Shun Ti, from whom the kingdom was taken by Gao Di, and there were five kings in his line, who reigned for twenty-four years. And the last of these, He Ti, was killed by Yan, and there were four kings in his line who reigned for

[223r] fifty-six years. Then there arose Chen, and there were five kings in his line over a period of thirty-two years. In time Tang Gaozu seized the kingdom, and there were twenty-one kings in his line who ruled for 294 years. Then Liang rose up and between him and his son they possessed the land for eighteen years. After this, Zhuangzong rose up and with three of his descendants ruled for fifteen years. After these Hou Jin and his son144 reigned for nine years, and then Gaozu and his son for four years, followed by Taizu, his son and his grandson for ten years. And then Taizu rose up and there were seventeen kings in his line who reigned for 320 years. Shizu, King of the Tatars, fought against the last of these, named Ti Bing, killing him and taking over the whole of China, which was possessed by nine Tatar kings for ninety-three years. And at the end of this line there arose Hongwu from the royal line and forced the Tatars out of the land. According to this reckoning, there elapsed 1,641 years between the beginning of the construction of the wall and the expulsion of the Tatars. We were unable to determine exactly how long the present line has been reigning because we could not get possession of their history, but it is said that he who currently reigns, called Wan Li, is the twelfth Emperor of his line. He has been reigning for three years, being approximately

[223v] thirteen years old. They say that the Tatars were driven out approximately 200 years ago; if we add to that the 1,557 years of the reigns of the kings before the construction of the wall, it is astonishing that this realm has remained so inviolate and untouched by foreigners, with the exception of the brief period when the Tatars had pos- session of it, such that if this history is authentic, they began to have kings not many years after the flood and have remained unadulterated by foreigners.

Regarding the Mores of the People and Their Customs and Apparel

All of the people of Tai Ming are without exception white and well-proportioned. The men are very beautiful as children but become ugly as they mature. They have light beards and small eyes. They grow their hair long and take pride in a fine head of hair, which they coil and knot on the crowns of their heads; then, donning a hair-net with a cleft in the center to hold and set their hair, they place atop it a bonnet made from horse-hair. This is the norm, though the bonnets of their captains are made from another thread of the finest quality, under which they wear a small gilt hairnet. They spend much time

 

[224r] every morning combing and arranging their hair. The women wear no headdresses of any kind beyond a garland, or silver or gold gems set in the coils of their hair. And these people strictly seclude their women; we were amazed to see not a single woman in the cities and large towns unless they were very old. Only in the villages, where life seems to be much simpler, did women move about freely, even working in the fields. And from infancy the custom is to twist and bind their feet in such a way as to deform them, curling all their toes under their big toe. The men normally grow their fingernails very long, which is something they rather prize; we saw many whose fingernails were as long as their fingers. The common clothing for men is made from cotton dyed blue or black, unless they are in mourning, in which case both their clothing and their bonnet is made of another kind of course fabric, and the closer the relationship with the deceased, the coarser the fabric of their clothing. Their usual attire is a long tunic reaching to the stockings, long close-fitting pants and straw sandals. And instead of a shirt, some of them wear a thrones they wear bonnets, the back half of which is raised almost a geme or more, and which have, so to speak, two wings, or large flaps that extend straight out on both sides. And this bonnet is worn by all the ministers of justice and the captains and the viceroys. But if one of their captains or justices meets with one of his superiors, he does not wear this bonnet, but rather carries a state-umbrella. The Emperor’s bonnet, according to what I have seen depicted in many places, is identical to that worn by the justices, except it is square, and the two flaps we have mentioned are not so big, nor are they on the sides, but rather on the back, sticking straight up like horns. The bonnets of the scribes or secretaries also have flaps, but they are of a very different design from these others. The bonnets of the auditors and the Emperor’s counselors differ from the rest in the placement and the shape of the flaps. The bonnets of students like look highly gilded and polished letter carriers or small chests. Those worn by their friars are after the fashion of a miter, different from those we have already mentioned belonging to the captains, and something akin to rosettes are made in the folds of the front part. In short, their bonnets reveal the identity and station of each person. As a people they are friendly, humble and helpful, with the exception of the mandarins, who insist on being worshipped. They are industrious and are prompt in carrying out their responsibilities; it is alarming to so how quickly their finish their tasks, and in this they are most skillful. You will find entire streets

[225v] devoted to each trade. Except for the mandarins and the garrisoned soldiers, they all have their trades, and although they have their mules, their little donkeys and their pack-horses, men also commonly carry burdens like the natives of New Spain. But one Chinese man can carry as big a load as three Indians from New Spain. And with that load he will walk almost as far as a horse, and it is easier to find men to carry loads than it is animals. Many times they argued and exchanged blows over who would carry our burden. Whenever we would draw near the place where the next day’s journey would begin, as soon as we were spotted from the town or from the fields, many people would run over to us to compete for taking some of the loads. And they would take them from those who were carrying them, many times as far as half a league from the town, to secure possession of the load for the following day, soley for the gain and profit of it. And sometimes they would come to blows over who would carry the load. Their method for carrying loads is to place them in two bundles or wicker baskets hanging from a pole carried over their shoulders. And if it is a heavy load or box, they will carry it between two men on a pole. And they usually carry their loads seven leagues a day. And once they deliver their load they return to their town; I assume that they go there to sleep. The way the important people move about, even if inside the city to visit a friend, is in a sort of great chair with a canopy that is carried on the shoulders of men; everyone else goes by horse or by foot. And when the sun is at its fiercest, everyone, no matter how poor or low in station, carries a parasol and a fly-whisk. And if a commoner

 

[226r] wishes to be carried in a chair because of illness or fatigue, he must go in a low cane chair, because only the captains and the justices can ride in the big canopied ones. And the more dignified the person, the richer the chair they ride in. And all the chairs of important people are decorated with wide and carefully worked ivory bands on gilded planks that are quite lovely and really stand out. And in every community house is a great number of all kinds of chairs for carrying visitors, according to their sta- tion in life. As a people, they give many compliments and perform many courtesies. And they do not doff their cap or hat to anyone; rather, upon encountering each other, instead of doffing their bonnet, they put their hands in their sleeves and, clasping their hands together, raise them chest-high. And when they want to be even more courteous, instead of making the kind of curtsy we do, they make a deep bow with their hands, which are set in their sleeves as I have said, reaching almost to the ground with their head lower than their knees; and as they straighten up, they touch their hands to their breast. And they are not satisfied with one of these bows, but rather execute three or four or more. And if four or five people meet together, each performs his bows to the others. And even while discussing business they will from time to time place their hands in their sleeves and raise them to their chest. And they have dozens of other kinds of ceremonies for every occasion, not only for taking their seats, but also for receiving and going out to meet someone.

[226v] When speaking with or greet- ing a superior, they bend both knees, and with their hands clasped together inside their sleeves and raised to their breast, they bow their head while touching their forehead to the ground, repeating this at least three times. And while speaking, they never get up, but remain on their knees while listening and answering. The commoners did this even to us several times, speaking to us while kneeling and bowing their heads to the ground. And some of them who had been in Manila laughed at the Spaniards who took just one knee in church, saying that if they were to kneel on just one knee before one of their mandarins they would be soundly whipped. And that is why those who are obliged to deal often with an official tend to take kneepads with them. It is also their custom when one pays a visit to bring his credentials in which he states that he has come to kiss his hands, which he hands to him after making his bows. And when one person pays a visit to another, after making their bows and taking their seats, a house servant brings in a tray of as many cups of hot water as there are people seated. And this water is steeped with certain slightly bitter herbs, and in the water there is placed a dollop of fruit jam. And each person is given a bowl and a tiny spoon,166 and they eat the jam and sip the hot water. And although at first this hot water did not taste

[227r] good, we got used to it and it began to taste good; for nobody pays a visit without this being the first thing they do.

Regarding Their Manner of Eating, and Their Banquets

 

The main food of all Chinese people is rice. And although they have wheat and barley and bake bread from these grains, they only eat it as if it were fruit. And their staple bread is cooked rice, from which they actually make wine, and it is even good enough to compete with a tolerable grape wine, perhaps surpassing it. They eat while sitting at tables, but they do not use tablecloths or napkins because they do not touch any of their food with their fingers; instead they eat it with long narrow sticks. And they are so expert with these that they can pick anything up with them, no matter how small, and carry it to their mouth, even if it is round, like plums and other fruits. They eat the main dish first without bread, and afterwards instead of bread they eat three or four bowls of cooked rice, which they also eat with their sticks, though they tend to gobble it down. In their banquets, a table is placed for each person, and for solemn banquets, several tables are laid for each one. And to expand on this, allow me to describe the banquets that were held in our honor, and the manner in which they were served. In a great hall, at the far end, they placed seven tables in a row for each one of the religious, and on the sides of the hall, five tables for each of the Spaniards who was present, and for each of the captains who 

[227v] accompanied us, three tables. And next to the doors of the hall, opposite the religious, sat the captains who had invited us, each one with a single table. In another hall, separate from ours, three tables were laden with the servings that had been prepared for each of us. All of these tables were chock-full with plates of food, except that the first table contained only cooked food, while the rest had uncooked food for ostentation and show. There were whole geese and ducks, capons and hens, gammons of bacon and other salted pork cuts, pieces of veal and beef, many kinds of fish, an abundance of all kinds of fruit, pitchers, small elegant bowls, and other sweet delicacies and other things. As we rose from the tables, everything that was set out on them was placed in hampers and taken to our lodgings; in other words, the food that was set out for show was destined for the guests. Outside the door of the house where the banquet was to be held the entire bodyguard of our host was arrayed with their weapons and their drums and musical instruments, which they began playing as soon as we arrived. And the captains who were going to the banquet came out to receive us more than halfway into the courtyard, and without making any curtseys or bows, they escorted us to a reception hall that was before the dining-hall where we made our bows one by one, according to their custom. And after many ceremonies we each

[228r] took our seats. They then served us the hot water described above. And after we drank it, we chatted for a while and then went to the dining-hall, where after many rituals and courtesies, which to avoid prolixity I shall not relate, each one of us was escorted to the table where he was to be seated, on which the captains placed the first serving and a little cup of wine. And when all had taken their seats, the music began to play, with small drums and timbrels, and rebecs and lutes with big bows, and they played for as long as the banquet lasted. Others acted out a play in the middle of the hall. The plays we saw were sophisticated performances, all of them representing stories and wars, the plots of which had been explained to us beforehand, and while we did not understand the words, we could easily follow what was happening. And in Fuzhou, in addition to the plays there was an acrobat who performed beautiful feats, both on the ground and on a pole. And although the table was full of food, they never stopped serving soups and stews as long as the banquet lasted. And they make abundant toasts, though not with goblets, but with what resembled little saucers, which they use to drink. They are a temperate people, from what we saw. They do not drink wine continually, but only water, and when they drink wine, they drink it very hot, sipping it like broth, though they served it to us chilled, knowing that we do not drink it hot. And they consider it ungenerous for the host to rise first from the table; instead, as long as the guests wish to stay, they never cease serving more and more dishes

[228v] until they want to get up. And even after we arose from our tables, they had us sit down again, begging us to wait for two more servings, doing this two or three times. Their performances consist of singing; they also frequently put on puppet shows, the dolls making actions and the men behind them saying what is to be said. In their meals they are not great meat eaters; instead their usual fare, where we were, is fish and eggs and vegetables and broths and fruit. The food we saw that was similar to our own, besides many different kinds of fish and wheat, is barley and rice, beans, millet and maize. There were cattle and buffaloes, and reportedly there are sheep in the interior, as well as pigs, goats and hens like ours, and others that have dark flesh and are more flavorful. There are also capons and francolins. We saw no game because in the places we saw there was no open country for them, but they say there is some in the interior. We saw birds of prey as well as great numbers of geese and royal ducks, and doves and turtle-doves. As for fruits, there are white and black grapes in vine arbors, though we saw no wine made from them, and I do not think they know how to make it. There are also oranges and lemons of all kinds, and big cit- rons, pears and apples, wild pears and plums, apricots, mulberries, walnuts, jujubes, gourds, cucumbers, melons, cabbages, turnips, radishes, garlic and onions, and many other fruits and vegetables that are unique to this land. And they have much sugar and 

[229r] prepare many and very fine jams. And even in the squares and on the streets they have dwarf trees that they grow in pots and tubs which with some mysterious cunning of theirs bear fruit, even though they are so small, for we saw some laden with fruit. There are also trees from whose fruit they extract a kind of fat from which they make candles throughout the land that are used for light; anyone would think it was ani- mal fat. There are coconut palms in the southern provinces, but not in Fujian, nor from there northwards. There are horses, though they are small, and little asses, mules and donkeys, of which we saw many good ones.

Regarding the Buildings, Mines and Other Things in the Land

Their185 way of building is a single level with no upper stories, although in some places—not many mind you—we saw some houses with second stories, and above the city gates there are usually galleries and large halls. There are also some very high square towers with idols on them, each of the four sides full of galleries of windows where they place their idols. And we saw two of these in Quanzhou, and another two in Fuzhou, and three more on the top of some mountains, one of which sits on a high hill called Wuyucun at the very entrance of the port; it can be seen from a good distance at sea, and can serve as a landmark for the port. The houses of the important men are very big, though lacking upper stories, and they occupy a good deal of space because they have courtyards and more courtyards,

[229v] and great halls and many chambers and gardens. And these halls are usually raised up off the ground as high as three or four steps 

made of large and beautiful flagstones. And the foundations are usually made of dressed stones and are built up from the ground under each room to the height of one vara. And next pine pillars or posts are erected on stone bases, and on top of them their keystones, which are finely wrought. And the ceiling is faced with tiles and the floor is paved with bricks set tightly together without lime; other times the floor is paved with flagstones. Between the posts they construct thin walls of woven wattle reinforced with heavy wooden beams; the wattle is daubed on both sides and then plastered over. The walls of the court- yards and gardens are made of mud bricks, plastered on the outside. We saw a house in Tangoa that was well-worth seeing, with a very large pool completely paved with flagstones, with its arbors and pathways above the water, and very beautiful tables made from single slabs of stone. The above-mentioned royal community houses, which are found in every town, are constructed in exactly the same way, some being bigger than others. The houses of the commoners are like the little houses belonging to the Moriscos. Each one occupies about fourteen feet of street, and they usually have two large halls with a small courtyard between them. And the first hall, which opens onto the street, is divided into two parts, the front part functioning as a shop.

The main streets are very wide, and all of them have a good number of triumphal arches, some made of well-wrought stone and others of timber, because every

[230r] important man prides himself on leaving an arch as a memorial, in the name of the man who built it, and the year, and other celebrated deeds, if he performed any. And these main streets serve as market squares; in them are found every kind of meat and fish, fruits and vegetables, book shops, paper, knives and scissors, bonnets, shoes, straw sandals, etc. These streets are so wide that there is room for plenty of street space in the center. There are shops from one end to the other, with room to pass between the shops and the houses. The other streets are wretched alleyways. The manner of building walls has been described above; they are all made of dressed stone, though they are daubed with mud without lime, and their joints are plastered over on the outside. Their lime is made from the shells of large oysters and mussels. The royal highways are paved with flagstones, and there are many well-wrought stone bridges. The tombs of the important people are usually outside the towns and cities and are made of stone; and in front of the tombs, on the street, is a very large stone on top of a tortoise or some other animal, sculpted from just one stone slab, on which are inscribed the achievements of the man who is buried there.

Most of their farming is by irrigation, according to what we witnessed, and relies heavly on bodies of water and rivers. And with a special kind of wooden bucket they easily irrigate all of their crops. And they even have irrigated crops on the hilltops. And I think they let their fields lie fallow very seldom, for when we went to Fuzhou, we found all of the land tilled in this way, and the rice had not yet been transplanted, while some had just been, 

[230v] and some was more advanced, some was ripe, and some was being harvested. On our return, we found the land in the same condition, for the fields that had been harvested were being re-planted, and other fields were being harvested. They work the soil with plows and hoes. They have mills for both cleaning rice from straw and for grinding meal; they also have hand mills, though we did see a few water mills. All over the country there is an abundance of silk and cotton and sugar and musk, not to mention many drugs. There are mines for all kinds of metals— iron, steel, copper, tin, brass—in great abundance and very cheap, plus lead and tin. They say there are mercury mines in the province of Nanjing. The mines of silver and gold that are recorded in their books are as follows. In the province of Beijing, within the city limits of Poam, there are silver mines. In the province of Shandong, within the city limits of Dengzhou, there are goldmines. In the province of Nanjing, within the city limits of Ningguo, there are silver mines. In that of Zhejiang, within the city limits of Chuzhou, gold. In that of Fujian, within the city limits of Fuzhou, there is silver, and in that of Guizhou, gold and silver. In that of Guangxi, within the city limits of Guixian,196 there is silver. There is also a pearl fishery in the province of Guangdong within the city limits of Lianzhou. Nevertheless, there is widespread poverty; the number of poor people is infinite, and thus everything sells very cheaply, and everything is sold by weight, including birds and even firewood. We did not see coins of any kind, except within the city limits of Quanzhou

[231r] and its subject villages, where there was a stamped copper coin with a hole in the center, and they gave us 312 and 320 of them for four reales. There, and in all the other cities, everything is purchased by weight with little pieces of silver, the weight of which they call a nio, which weighs eleven reales in our currency. And one nio is worth ten lacun, and one lacun is worth ten phou, and one phou is worth ten dic; thus the weight of eleven reales is broken down into 1,000 parts. We also saw poor people who walked the streets begging for alms, especially the blind. Since there are so many people, they throw nothing away; they waste not a bone or a horn, but from them will make a thousand trinkets, as well as from straw and grass; they make use of everything for many purposes. Their ships are rather sluggish and of shoddy construction, although they sail well before the wind and handle well on a close reach. They have no nautical charts, but they do have a few handwritten rutters. And they have a compass-needle, but not like ours, because it is merely a very sensitive steel silver that they touch with a loadstone and place in a bowl full of sea-water on which the winds are painted, and they divide the compass into twenty-four points instead of our thirty-two. They say that their paper is made from the inner pith of bamboo. It is very thin and it is difficult to write well on both sides because it bleeds. Ink is sold in little cakes which are dissolved in water. Their pens are like little 

[231v] brushes. Their letters are the most uncultured and difficult that have ever been discovered, being more characters than letters, and there are different letters for every word or object, so that even though one knows 10,000 letters, he still cannot read everything. And thus among them the person who knows how to read best is the wisest. There came into our possession printed books on all the sciences, not only regarding astrology and astronomy, but also physiognomy, chiromancy, arithmetic and of their laws, and medicine, fencing, and all of their games and their gods. In all of these areas, with the exception of medicinal matters—they are like simplists who know from experience the properties of herbs and depict them as we do in the book of Dioscorides—in every other field they are useless, for they contain only the merest whiff or name of things. For example, they know nothing of geometry, nor do they have compasses or know how to use them, nor do they know more arithmetic than addition, subtraction and multiplication. And they believe that the sun and the moon are men, and that the heaven is flat and the earth not round. It is true that, like the natives of these islands, they know many stars, and by their risings they know the seasons for sowing and harvesting, and when the breezes and strong winds begin, and when the calms and stormy seasons come in. If these savages know these things, all the more the Chinese should know them. I saw sundials 

[232r] in the city of Fuzhou, but because they are an ignorant people, these were poorly made and no doubt fail to mark the hour accurately. All of their augury is normally done by casting lots. If they know that a man is from a line of nobles, one called ajaju comes to examine him, and if it is determined that he knows how to read well, he is given the equivalent what we might call a bachelor’s degree, and he places two silver bouquets in his ears; he is then taken on horseback in procession through the city with flags and minstrels going before. We witnessed this in Fuzhou, and the boy was very young. And after they receive this degree, they are deemed competent for an office of justice, because one who cannot read and write well and does not know the language of court can never become a governor or a justice. For in each province a different language is spoken, though they all converge, as do Portuguese, Valencian and Castilian. And Chinese script has the following idiosyncrasy, namely that because they use characters instead of letters, the same document can be read in every language of China, although I saw some documents written in the courtly language, and the characters were different from those used in Fujian; nevertheless, each script can be read in both languages.

Regarding the Justices and the Methods of Ruling

In the entire kingdom of Tai Ming they say there are no lords over vassals; only to the Emperor is everything subject. But there are slaves who are themselves natives 

[232v] of the country, because they also say that they do not receive foreign slaves. And of these slaves, some were born into slavery, and some have sold themselves into slavery because of their poverty, and still others are sold as slaves for several more years because of crimes they have committed. The number of people who hold offices of justice is almost infinite. We shall describe the manner of government in the province of Fujian, which we assume is the same in other provinces that have viceroys, though the provinces of Beijing and Nanjing have different kinds of offices and are governed by high courts. In the capital city of the province of Fujian, which is Fuzhou, the viceroy, whom they call junmen, takes permanent residence. And the second person after him is the tidu, who is the commanding general of all the fightng-men. And these two have command over all the people and the governors have the entire province. After these two there is the chief standard-bearer, whom they call guanjunshi. And the pauchiu is the royal treasurer, and the buzhengshi is the lieutenant treasurer, and canjiang is the lieutenant of the commanding general, and the anchashi 220 is like the governor, uiansay, who is like the chief magistrate, and three more called zhifu, who are like ordinary magistrates. All of these are justices who can punish criminals, although very seldom do the higher ranking justices 

[233r] mete out punishment, unless it is for a captain or a chief, or for some grave offense, because all other offenders are remitted to the ordinary magistrates with a certificate in which the punishment that is to be administered is indicated, as we saw on a number of occasions. It is frightening to see the solemnity that all of these justices have both in their homes and in public. And each one has a number of bailiffs whose emblem is a crest of peacock feathers, and several executioners, sporting their whips, sticks and cords. Their whips resemble paddles; they are made from the stems of bamboo canes, for the bamboo in this country is very big and thick. Each paddle is approximately six spans or more in length and four fingers in width, and is as thick as your thumb and very heavy. They normally flog with this, but when they want to mete out a more severe punishment, they use cudgels or round sticks as thick as your arm. The manner of whipping is as follows: as the mandarin gives a shout, five or six executioners seize the wretched offender, throw him on the ground in an instant and pull his trousers down. And placing him face down, one of them grabs his feet and another his head, and yet another one raises the said cane or cudgel and strikes him as hard as he can on the backs of his thighs until he is told to stop. And every five blows they turn him over to beat him on his other side. And another executioner kneels while shouting out the number of lashes, which are such that those who receive more than sixty rarely escape death. And those whom they wish

[234r] who are the superiors, there is one called liangdao, the purveyor of provisions who ensures that there are always provisions; he also punishes those who fail to deliver the things they are ordered to bring on time. There is another called zhouguan who punishes idlers. And in every neighborhood there are other lesser mandarins who hear suits and administer justice in minor matters and make the rounds at night. And these are the ones to whom the higher mandarins remand criminals for punishment. The other cities of the province have their own governors, though they have different titles according to their official ranks; for example one is called Xinghua Quanzhou-dao and another hedao, and still another tixuedao, etc., and instead of buzhengshi there is one called xunfu. And while the magistrates and purveyors are the same as in the capital, in the villages there is one who is like a corregidor called zhixian, and his chief magistrate, called canzheng, and one who is like the police magistrate, called dianshi, and a purveyor, and lesser justices in each neighborhood. The villages have their magistrates and bailiffs and mandarins who answer to the capital, such that the villages and their justices are subordinate to the cities, and each city and town has many subordinated villages. And each of these has its own executioners, complete with their canes for scourging, who precede them wherever they go, shouting for everyone to make way and to move back, and if they don’t, they are promptly ordered to be whipped. And the mandarins wield such power and control over other people that when

[234v] they pass someone on horseback, he must dismount and stand 

to one side, and anyone in a chair must have it placed on the ground and step out of it, and a person carrying a parasol closes it up, and if someone has a fly-whisk, he hides it up his sleeve. And they say that no justice can sentence anyone to death, the exception being captains during war. But if someone is found to deserve a death sentence, he is kept in prison until the king is informed of his case and by his command the prisoner is so sentenced. And hence they have many prisons where some of the prisoners have been incarcerated for many years.

Their fetters, at least the ones we saw, are wooden hand manacles, and a great board that goes around the neck, like a pillory, though the prisoner can walk around with it on him and work and carry a load, and on it is written the reason for his imprisonment. Their prisons are reportedly dark and fetid. And the usual punishments meted out by their judges and justices, besides prison, are the aforementioned floggings, which are administered to all kinds of people, irrespective of their station in life, and some little sticks that are placed between the fingers and pulled together as tightly as possible with cords, squeezing the fingers and causing the wretched victim to scream until the judge orders them to stop. This is also used for torture. And women are more often punished with these little sticks than with flogging, although according to what we were told they are also flogged.

 

[235r] And it is also normal to punish the children or the brothers or the father of a criminal if he is absent, as we saw and heard from some of them. And according to what they say, in the case of a grave crime, not only is the criminal punished, but all of his relatives as well. All of these justices and governors must be from another province, and not from the one in which they administer, and they are replaced every three years. Furthermore, every year the king sends an inspector, called a daoli, to each province, who redresses wrongs and investigates whether the viceroy, the commanding general and the governors are executing their duties faithfully, and he can send them or take them to the king. He also determines if they are taking bribes, because in this they are most circumspect, though they are very fond of them; in fact one can hardly do business with them without greasing their palms, but this must be done secretly, because they will take nothing openly. And I say this because besides the ones we saw there might be many others as well. They punish idlers severely, and thus they are all very diligent workers. And they are hostile to merchants, whom they say are idlers; the only reason they are tolerated is because of the fear that they will become highwaymen, of which they say there are many in the interior, as well as corsairs at sea. And no one can leave the city limits, even if it is within the same province

[235v] without written permission; otherwise he is summarily thrown into prison or punished. This permission is normally written and bears many seals and little certificates from the magistrates and other mandarins. But when someone is on public business, or they want to honor him, they give him a patent written on a board, as we explained earlier; we ourselves were given one of these. And the post riders sent with dispatches are identifiable not only by their garb, but also by the heavy bells attached to their horses’ breast-straps. They do not let foreigners in, although they say that in Shuntian, the seat of the court, many different nationalities are represented, each one with its own neighborhood; the name of each nation and the kind of people are inscribed on the gate. We were given a summary of these nations to inspect: Giao Chi, Xiao Liuqiu, Xianlou, Melaka, Brunei, Kampuchea, Joseon, Tatary, Kao-li, Japan, Uyghurs; they say that these last ones are Moors who live in the interior between China and Bengal. All these nations pay tribute to the Chinese Emperor. In Fuzhou we saw some men from Da Liuqiu, whom we call Lequios—they were coming to pay their tribute, or parias. Besides these mandarins, there are many others of much lower rank, as well as many different kinds of captains, among whom are some called bazong, of which there are many, and who also have jurisdiction and even authority 

[236r] to ride in a great chair and have his executioners go before him carrying their canes to scourge and their cords to bind, and they can also administer punishment, and all of these have this power to punish the pitiable people, not only in the town they live in, but wherever they may be, and thus they hold them in subjection.

 

Regarding Their Gods and Idols, Sacrifices and Feasts

They have so many idols that we saw everywhere we went that they cannot be counted, because they are found not only in their temples, but also in special houses designated for them. For example, in one of these houses in Fuzhou there were more than 100 statues of all kinds, some with six or eight arms, or more, and others with three heads; these are said to be the princes of all the demons. And others were black, red and white, both male and female. Not a single house is free from idols, and even in the hills and on the roadsides there are scarcely any great cliff faces where idols have not been sculpted. Nevertheless, what they consider their true god is Heaven; all their other gods are positioned as intercessors to plead to Heaven, whom they call Tian, to grant them safety, wealth, honor or a good journey. And they imagine that Heaven creates and makes everything. And the greatest of those who are in heaven is called Yuhuang, or Yuhuang Shangdi, whom they say was ab eterno, like Heaven, though he is inferior to it and has no 

[236v] body. And he has a servant named Sansay, who was created by Heaven and likewise has no body, and who they say is responsible for everything under Heaven, including life and death. He has three servants who by his command rule this world: Tianguan, who controls the waters, and Shuiguan, the sea and sailors, and Diguan, men and the fruits of the earth. They also consider a certain god to be the gatekeeper of Heaven, and there are many others of this sort. And besides these there are many more they consider saints, some of which they call Fo and others pusa. And they worship them either because they led a solitary and chaste life of great penitence, or because they were very valiant, as is the case of a red god called Guan Yu, mentioned earlier, who helped Liu Bei rise up against the kingdom. But the one they give the highest honor to is a woman named Guanyin, daughter of a king called Dao-xuan, who led a solitary and, in her own way, a holy life. But sailors honor another woman called Niangma, who was born in the province of Fujian in a village of Hsing-hua called Puhi. She is said to have lived a solitary life on the desert island of Meizhou, three leagues off the coast, where they say there are horses. They also worship demons so they will do them no harm. It is also usual for them to place three statues of the same

[237r] person together. And when asked about this they say that those three are no more than one, as we saw in Liau-loa three giant statues of Niangma seated together with a grating in front and an altar, and on the sides a statue of a red man and another of a black man who receive the offerings. Their usual offerings they give after making their bows and prayers are perfumes and scents, and a great quantity of paper money that they later burn while ringing bells. They also burn this money over their dead, and if the deceased is a rich man, they also burn pieces of silk. And they keep lamps burning before their idols, though they are not a very devout people. They also offer their idols whole cows and pigs, ducks, fish and fruit, all of it raw and placed upon an altar. And after performing many ceremonies and prayers, they take three cups of wine with great genuflections and pour it out, one for their god, who is Heaven, and the other two they drink, and they divide all that food among themselves and eat it, considering it holy. In addition to these rituals and ceremonies, they have other very ridiculous ones; we witnessed one such in the ship we came on, because as we were nearing the islands, they said that Niangma wished to give us good winds and had been accompanying us. They make a little ship of bamboo with sails and a rudder and while performing 

[237v] many ceremonies place a small grilled fish and a bit of cooked rice in it, plus a little cup of wine, and launch it into to sea. And in order to cast the devil out of their ships, they all stand by the gunwales of the ship, each with a little club. And then two men come, each with a large ladle full of cooked rice, which they strew into the sea from one end to the other, beginning with the stem and ending at the stern. And behind them come two other men armed with scimitars and bucklers, brandishing their weapons and making fierce grimaces, while the rest of them beat on the gunwales with their clubs making a great din, and other ridiculous things. It is also their custom to make vows and promises and offerings. We wit- nessed vows of abstention from eating meat, eggs or fish for many days, allow- ing only rice, herbs and fruits. Others took what looked like silken altar frontals which they had sent as offerings on which were written the name of the peti- tioner and the petition and to whom. As a people, they are devoted to casting lots, and thus everywhere, even along the roads, you will find their lots and their idols. After first saying a prayer to their idols, they take a handful of little sticks and, after rolling them around in their hands, they take the first one they happen to grab without looking and read the word written on it, and according to its meaning, they refer to a table where all the answers are indicated. Another method is to write on each side of a small square stick, and after saying a prayer and burning incense on an altar, tossing the stick onto it, and what is written on the side facing

[238r] up is considered a sure thing, and so forth and so on.

They hold feast-days on all the first days of the moon and the fifteenth days, but mainly their New Year, which this year falls in February. They say that their year has twelve moons for two years in a row, and the third year has thirteen. And if this reckoning is always followed, their years will never catch up with ours, because 57 of our years will come to have two moons less, and hence their year is always behind. They also celebrate as a very important feast-day the opposition on the fifteenth day of the seventh month; we witnessed this feast-day in Fuzhou because they celebrate it in all the community houses, and thus this was done as well in the inn where we were lodged. And the feast of the dead in honor of Shih-chia, who was the founder of the religious orders that exist in China. An image of Shih-chia was erected in a hall with many other statues that were kneeling before him. There was also a big altar with seven or eight separate tables laden with food. And then, at the first watch, three men began to sing from their book, one of them a priest and the other two cantors. At times they sang after the manner of psalms, and other times like hymns while continuously playing timbrels and small drums. And from time to time the priest would take one of those little dishes of food from the table, say a prayer, and place it on the altar; this went on until all the dishes were finished, which lasted until almost midnight.

[238v] Regarding the Friars, Hermits and Nuns Which There are in Tai Ming

There are in the kingdom of Tai Ming two kinds of friars after their manner of religion. The first kind does not eat meat or eggs or fish, but lives only on rice and herbs and fruit. And many of these live as hermits, such as one we saw on a hill next to the wall of Fuzhou, who was in a tiny little cell. And he had three little idols there, and he appeared to be in contemplation. And surrounding his cell was a little garden where he grew gourds, cucumbers, melons, egg plants, and other vegetables, and there was a brook of running water. And all of this was surrounded by a high and dense thicket of bamboo at a remove of a harquebus shot from the houses of the village. There are others in the jungle and the hills. And we some of these hermits wearing rosaries that were bigger and divided differently from ours. The second kind of friars live in a community in the towns. And from what we were told, these are granted property from the Emperor on which they live, though we also saw some in Fuzhou that walked the streets begging for alms while singing and playing timbrels, carrying a big fan that they swing from side to side so that anyone who wants to give them alms can put them or thrown them in it. These friars eat anything. We stayed in one of their houses in Quanzhou, and they often woke up more than two hours  

[239r] before dawn to sing their matins while a great bell was rung and a drum and timbrels were played. And it was the same sound we heard during the feast of the dead. We did not see them sing anything else but those matins, which they concluded just before dawn. And they burnt incense before their idols night and day. It is also said that there are convents of nuns, though we saw none. Both monks and nuns shave their heads, and the monks, their beards. The monks are called heshang. They have the equivalent of a general who lives at court, called shangshu, who appoints what amounts to a provincial, called a sen-kang, in each province. And the head or prior of each house is called seng-lu. The founder of these orders is called Shih-chia, whom they revere as a saint. And he was a foreigner—they say he was from the province of Tianzhu, although some of the friars told us he was from Syria. The Chinese believe that souls are immortal, and that good people and saints go to Heaven. As far as the others are concerned, a heshang told us that they become demons. Friars are held in low esteem and only captains and mandarins are respected because of the punishments. Finally, the land is very fruitful and abundant, and contains infinite people, though they are infidels, and thus beset by the evils that afflict those who do not believe in God, 

 

[239v] to whom be honor and glory forever, and may He convert them and bring them to a knowledge of Himself. Amen.

Chinese Imperial Ceremony

[242r] The manner and order illustrated above depict the procedure that is always followed when the Chinese Emperor takes leave of his palaces, which happens very rarely; in fact this Emperor, like many kings before him, have never set foot outside their house their whole lives. The grave persons who guard and escort him are all mandarins, and the degree of greatness of their rank and command determines how close to the Emperor they go. The number of other people who accompany him is infinite. It is the custom that every year he emerges from his house so that he, the Emperor himself, can put a plow into the earth with his own hand, because they have great faith that by the Emperor doing so the year will be very fertile and abound in all kinds of food. He lives with so much fear and caution that the occasions on which he ventures from his house to do this, or even when he does it inside his house, the following manner and order are followed. He orders the person he trusts the most with his own per- son to search out in all of his kingdoms people who look the most like him, the Emperor, both in body and in the physiognomy of his face, and of these he chooses twelve and takes them back to the royal palace, where they serve continually. When it comes time for him to take his leave, the Emperor dresses them in the same garb and royal insignias that he wears, and puts each one in his own carriage, which is identical to the one the Emperor rides in, with absolutely no discrepancy between them. Hence the time he goes out for the purpose

 

[242v] of putting the plow into the ground, thirteen carriages go forth, all of them looking exactly the same and each drawn by six stags (which is different from the horses that usually draw his carriage in the main departure), such that no one, much less any of those who accompany him, know which one is the Emperor, except for the people of his house and his servants. There are no others who know him. And he lives with all of this caution because of his considerable fear of treason. In front of the people in his entourage, which, as has been mentioned can- not be counted, are proclamations, banners and ensigns. In the center of the first one is written this one word: Flee! And as the first banner comes near and someone does not flee or hide, and he is seen, he is seized and cruelly scourged. And if the second banner comes near, which carries the phrase in its center: The Emperor Approaches! and someone is caught within eyesight of it, they immediately cut his head off. And for the purpose of these punishments there go deputized ministers who carry them out with exceptional swiftness. The other insignias he wears are military, except the payos, which are like parasols in Spain, and big ruffles, which are worn by the Emperor’s closest confidants.

Chinese and Tatar Cavalries

 

[244r] The Chinese go to battle against the Tatars in the way depicted above. The Tatars carry only one standard with their army, and all of them follow and protect it. The Chinese gather all the fighting men in their army under five flags and standards, the colors and styles of which are seen in the drawing. It should be noted that most of these Chinese and Tatars fight on horseback with lances in their hands, and with other weapons that require the use of both hands. And after much debate regarding how they handle their horses while freeing a hand, since both hands were in use, it was discovered that they steer their horses with their feet as we do with our hands, and their horses are trained for and accustomed to this. And thus they do not use reins, save for a few decora- tive headstalls.

Chinese Deities

[241v] The following figures are the gods and idols that are worshipped in China.

[275r] Husin

This idol, called Husin,1 was the first of these Chinese to invent the art of sail- ing and who made the first ships. Anciently, they prayed to him during their storms and travails and always made sacrifices to him, although he is no longer revered as much, except by those from Guangzhou, because they are the ones who come to these islands2 and must make sea voyages, and thus they revere him more. And these idols of the Chinese are much like the famous and val- iant men who lived in our Spain and other places whom we commemorate and whom we honor for their valor. In precisely the same way do the Chinese honor the first to invent any art or trade and all those who have achieved fame on the battlefield—these are worshipped and regarded as their advocates with God. The homage we render to our heroes becomes worship for them, although they revere a single God over all the rest, for they say that He is Lord and Master over all others, who are His creations, and that He has assigned them their individual roles according to who they were.

Hantea

This is an idol of the people of Quanzhou, who do not worship any other god because he succors and favors them in all of their times of need.

Yusanconcho

This is the god of all the woodlands. He is worshipped throughout China and people offer sacrifices to him when they go hunting.

Ybayconchu
Fishermen offer him sacrifices because they consider him to be the god of the sea.

Nazha

Nazha is held in the highest veneration among the Chinese because they say that three days after his birth he went swimming in the ocean and the god of the sea became enraged at him. So Nazha went into his house and broke everything, throwing it on the floor. Eventually the two faced off against each other and Nazha came off victor and the god of the sea was defeated. After this fight he contended with many other gods and valiant men of his time,

[275v] always emerging victorious. This went on until he was seven years old. On his seventh birthday, he sat down with his parents, and to his father he delivered the bones of his body, saying that they belonged to him because he had given them to him, and to his mother he gave his flesh, saying the same thing. And saying this he ascended into heaven, where the supreme God received him very well and made him commanding general of all the soldiers of heaven. He is said to punish demons when they defy God. In this they seem to be aware of and approach the idea of the pride of Lucifer, understanding that he was proud, and that it was he and his gang who were cast out of heaven because of their pride, and that it was this Nazha who meted out their punishment, and that he continues to do so whenever demons do harm to people. They say that he keeps all these soldiers in an enclosure or ring that he drags around with his hand, and that he takes 1,000 or 10,000 of them out at a time, whatever number is necessary to punish them, and then puts them back in his strongbox or ring. They also say that whenever there are dangerous monsters on the earth, he comes down to kill them. For all these fantastical reasons he is worshipped and revered by this people.

Sansayco

They worship this idol because he tells them and warns them of everything that will happen to them. For example, if someone is ill, they cast lots with tin coins that look like Spanish contadores on which are written certain characters; these coins are then tossed as when one plays heads or tails, and the future is told according to which characters land face up or face down. Before tossing these coins, the priest (or more accurately the 

[276r] sorcerer) who will toss them must fast for two days. They also say he must be free from sin to toss them. They then say their prayers while lighting little candles and incense, begging Sansayco that if the sick person is going to die that so many characters fall face up or face down, however they choose to ask or represent it, and they have faith that the future will unfold accordingly. They consult these lots for all their voyages, wars, journeys, and everything else that they are going to do, including the labors of their women in giving birth. And as I have said, they place so much faith in this that if the lots tell them that things will not turn out well, they will not undertake their journey, or whatever the nature of their enterprise, even if their lives depended on it, until their fortune turns positive again, and then they will do it. And this is why they worship Sansayco.

Xiangu

She was a woman who in her time healed all manner of infirmities with water, wine or vinegar, as she saw fit. She carried these beverages around in a gourd and only cured hopeless cases and injured people9 as further proof and evidence of her wisdom and power. After her death, she is believed to have ascended into heaven, and therefore they worship her. She is also said to have been a great warrior and that she fought like a very valiant man, which is why she is depicted with a naked sword in her hand.

Xianguan

 

Xianguan was the husband of Xiangu. He had the same power or calling of healing as his wife Xiangu, and hence is worshipped as much as she is. It is also said of Xiangu that if a devil ever tried to carry off the body of a sick person, she would brandish her sword and seize it from him. They confess that there are devils, and that they take evil people away, though they refer to such people by a different name, because if someone is a great scoundrel and an evil man, they are persuaded to say he has a bad heart, 

[276v] and inversely, saying someone has a good heart is to say every good thing possible about him.

Tu Di Gong
Tu Di Gong is the god of the earth and the advocate of cattle, and he heals both the wild beasts of the field and domestic animals from their sicknesses.

Lu Ban

Lu Ban is charged with looking after the earth and is the protector of buildings, and thus whenever a magnificent building is to be constructed, they make sacrifices to him.

Tianzun13

Tianzun. They say that he binds the demons and whenever they commit evil against the Chinese, he scourges them. In sum, he is the god and lord over the demons. On one occasion the king wanted to perform an experiment to see if this was true. So he gave him a glass of water and told him to do something with it. He put the glass in the air and made it stay in place. The king asked him who was holding the glass; he answered that it was one of his devil servants. He has many relations who are still alive today. And when he died, one of his descendants with the same power as he took his place. And thus it continues: when one passes, another comes forward to take his place. And the one who is meant to be his successor is born with signs in his hands that testify that it is to be he, or that it is he who will rule and govern the demons.

This Tianzun also resides with the rest in the heavens, according to their belief, and they say that when the one who takes his place wishes to consult him on some serious matter or seek his advice, he burns a little incense and a few of the fingernails that belonged to him and which were clipped when he was close to death for this very purpose. He then comes down from heaven and speaks to him and tells him what he should do. This is what they believe regarding their god Tianzun.

Chimbu

Chimbu was a great soldier while he was alive; he was mighty in strength and spirit and accomplished great feats. One example is that after he went to heaven the supreme god 

[277r] considered him so valiant that he gave him the keys to the gates of heaven and guardianship over them, and so he is the one who opens them to those with a good heart, meaning those who have lived 

well, and to those with a bad heart, the evil ones, he closes them and the devil takes them.

Tianjiang Guan

Tianjiang Guan. They say that he has a book in which are recorded the names of all the inhabitants of China. And if someone is a great scoundrel with a bad heart, he is so enraged that he scratches his name from the book, and after the person dies he is erased from it.

Panguan

Panguan has a book much like Tianjiang Guan’s in which are written everyone’s names, and when someone has a good heart, he enters his name in his book and extends his life by the days and years due him because of his good heart. This error coincides with the others.

Hamtam

Hamtam was a man of many faces and ruses in both peace and war. He was a great warrior who also possessed the power to bind the demons with that chain. And both Hamtam and Guan Yu live in heaven and are, as it were, servants of Chimbu, who guards the gates of heaven.

Guan Yu

Guan Yu was also a great soldier and is to the Chinese as the apostle St. James is to us, for they say that he was seen many times in the sky fighting for them in their wars against the Tatars and that he killed so many of them that this was the cause for one of their great victories.

Zhendi

Zhendi was a great physician and herbalist. He performed great cures and because of this he is also worshipped.

Zhenjun
Zhenjun performed the same art as Zhendi and thus sacrifices are made to him as well.

Terhu

Terhu lives in heaven and has the following responsibility: when there is fighting on the earth, he tells God what is happening 

[277v] in the battle. And when the Chinese are asked what sort of god they worship such that another being has to tell him what is happening, their response is that God sees all, but when there is fighting he desires not to witness it and so averts his visage and his eyes, and that this Terhu tells him what is happening.

Goujian

Goujian watches over men from heaven. When the demons do people harm, he takes many fistfuls of gold bricks, hundreds or thousands at a time, and hurls so many of them that the demons withdraw from fright and dare do no evil.

Tiosian

Tiosian is the god to whom they make sacrifices when a woman is sterile. They say that if they make sacrifices to him and hold celebrations in his honor he will bless them with children. Furthermore, if a devil tries to carry off a boy he shoots an arrow at him, making him let him go.

Honsun

Honsun was one of their young men who was a great warrior, brave and mighty in battle. He was only fifteen years old when he died and is worshipped for his valor.

Hiau Ganzue

Hiau Ganzue is believed to be the god of the clouds. They say that when men are scoundrels with bad hearts he makes a lot of noise and racket in the heav- ens and hurls thunderbolts to earth, which makes it thunder. They believe this happens because of the sins and guilt of men.

Huatuo

Huatuo. They say that he healed any illness or disease and bestowed health with his words. He watches over those afflicted by poison, venomous serpents and poisonous substances.

Shun Feng Er

Shun Feng Er. He knows how to fight and they say that he hears everything that is said on the earth, that is to say in China, no matter how softly it is said, and they worship him for this reason as the person who knows all their dealings and agreements.

Qian Li Yan

Qian Li Yan was also a famous man and they believe that he sees everything that happens on the earth, and thus

[278r] both he and the other one who hears everything are worshiped and held in veneration.

Honsunganzuen

Honsunganzuen is a great god who is worshipped and revered more than many of the others described above because he was of particular valor among them, and they understand that he is a great god in heaven and thus they esteem him the most.

Laojun

Laojun is the supreme god, the lord over Honsunganzuen and all the others. He rules over all things and in short is the most revered of all the gods, being more powerful than all the evil ones. He never lived among them like the others; rather, they worship him as the supreme god of all.

Chinese Bestiary

[278v] What follows and is shown from this point on are some of the birds and animals and monsters that are seen in China, in some cases only occasionally and in other cases quite commonly, and what is reported regarding the good and bad properties that each one possesses. And they claim great nonsense about these creatures of which the devil himself must have persuaded them, for many of the things they say about them are impossible to believe. And nothing is included about the pictures of some of the birds and animals because the brevity of our stay prevented us from learning the whole story, or even part of it, behind them. Others of the creatures are birds, of which there is a great abundance in China; they have been included out of curiosity so that the difference between them and the birds from Spain can be appreciated.

George Bryan Souza and Jeffrey Scott. The Boxer Codex: Transcription and Translation. 2016.

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